Satélites y enseñanza


Julio Cabero Almenara


Universidad de Sevilla


cabero@cica.es





Contenido


  1. Algunas ideas para comenzar el análisis

  2. Reflexionando sobre sus aportaciones al campo educativo

  3. Experiencias en la utilización de los satélites

  4. Unas referencias finales

Referencias Bibliográficas


1. Algunas ideas para comenzar el análisis


Sin lugar a dudas, si la idea del filósofo canadiense de la comunicación (Mcluhan) sobre la aldea global se va haciendo realidad, es gracias al desarrollo que los nuevos canales de la comunicación, entre ellos la televisión vía satélite está adquiriendo en nuestra historia actual. Si hace relativamente poco tiempo, el número de satélites que cursaban el espacio era más bien limitado, en la actualidad, han aumentado considerablemente: Astra, Intelsat, France Telecom, Hispasat, Eutelsat, Arabsat....

Desde que se lanzó el primer satélite de comunicación occidental, el "Score", el 18 de diciembre de 1958, (desintegrándose el 21 de enero del año siguiente), y "Syncom", primer satélite geoestacionario, (satélites que se encuentran en un punto fijo a una altura aproximada de 36.000 km de la Tierra en una órbita ecuatorial, en el denominado cinturón de Clarke, y con un movimiento de rotación en el mismo sentido y a la misma velocidad que el de la Tierra, cubriendo por tanto una misma zona geográfica y a una misma longitud) han transcurrido cerca de treinta años. Años que han permitido un incremento en el tipo de usos y servicios que se ofrecen, el número de datos que transmiten y las características de éstos, sus posibilidades de facilitar la recepción y la huella de alcance, y su organización y formas de financiación. Sin olvidarnos de la disminución que han sufrido los equipos necesarios para su recepción, selección y visionado.

Aunque no es nuestra intención analizar las posibilidades técnicas de los satélites, para ello el lector puede consultar otro capítulo del libro, sí nos gustaría sin embargo presentar algunos datos comparativos que nos permitan comprender mejor las posibilidades que pueden aportar a la enseñanza y la educación, para ello nos apoyaremos en la comparación que efectúa Miller (1992, 5450) respecto a diferentes tecnologías que distribuyen la señal audiovisual y sincrónica televisiva:

Coste de Transmisión Coste de recepción Multi-canal Transmi-sión (tiempo real) "en directo" Transmi-sión bidi-reccion al audio y vídeo Area (aprox.) de recepción Facilidad de acceso para educa-dores Transmi-sión datos/texto
Emisión Alta Baja No No 30-50 No
Cable banda ancha Baja Baja Normal-mente local
Onda ultracora (ITFS) Moderada Moderada 25 millas
Vídeo-cassette Baja-moderada Baja-moderada No se aplica No No No se aplica
Video-disco Elevada Baja-moderada No se aplica No No No se aplica
Satélite servicio fijo Muy alta Alta Sólo a coste adicional 1/5 a 1/3 de la superficie terrestre No
atélite emisión directa Muy alta Baja-moderada No No Zonas de 1 a 4 veces mayores No

Una rápida hojeada a esta propuesta, nos permite apuntar algunas de las ventajas que este instrumento de comunicación puede aportar a la educación, sobre todo permitiendo que se llegue a lugares o personas que por su distancia física de la fuente emisora no puedan acceder a la misma: a zonas rurales, a núcleos específicos de población que puedan necesitar contenidos concretos y su atención presencial resulte muy costosa, o a colectivos que necesiten una especialización por motivos educativos o laborales.

Queremos realizar una llamada de atención a la consideración negativa que Miller apunta respecto a la posible no facilidad de acceso para los educadores de la televisión vía satélite. Lo cual puede ser cierto en el momento en que se escribió su artículo, y puede que en la actualidad en algunos lugares también lo sea, pero también lo es, que últimamente el costo de los equipos ha disminuido y el número de canales ha aumentado considerablemente de manera que tal planteamiento debe de ser tomado con cautela.

Por otra parte, no debemos olvidar, que por ejemplo en el caso de España, en oposición a otros países de la Comunidad Latinoamericana (Crovi, 1994) o Europea (Bustamante, 1990), nuestra experiencia en la utilización de satélites no tiene muchos años, y menos aún en el terreno educativo. Recuérdese que el sistema de satélites español Hispasat se lanzó en septiembre de 1992, no fue operativo hasta principios de 1993, e incluso todavía en las fechas en las que se escribe este capítulo no se recibe en España la señal de la "Televisión Educativa Iberoamericana". Así mismo, los otros proyectos educativos realizados por EURSTEP o EUROPACE, han sido experiencias aisladas, algunas veces limitadas exclusivamente a la emisión de documentos previamente elaborados.

Los motivos que para nosotros han impulsado en los últimos años la utilización de los satélites con fines comunicativos y educativos son diversos y podríamos sintetizarlos en los siguientes: técnicos, económicos, ampliación de las fuentes de emisión y servicios que ofrecen, necesidades de formación y modificación del concepto de instrucción y educación, programas experimentales de la acción comunitaria y sociales.

Desde un punto de vista técnico, los satélites que están potenciando enormemente la comunicación mundial por diferentes vías, han sufrido un cambio trascendental en los últimos años. Ello ha sido debido a diversos factores, como la aparición de los satélites DBS ("Diret Broadcast Satellite"), que permiten la retransmisión directa por parte del usuario, con una potencia muy superior a los actuales lo que facilita la recepción de su señal con antenas de bajo diámetro, o por otra, por los incrementos en la calidad en los enlaces descendentes, transpondedores y receptores. En estos avances de tipo técnico no podemos olvidarnos de las posibilidades que ofrecen la digitalización de las señales y la comprensión de las mismas; posibilidad que repercute en el envío con mayor calidad, mayor número de señales, a un costo más reducido, y el desarrollo de terminales de multidifusión con mayor facilidad de uso (Galbreath, 1995). Como indica Martínez (1994a, 51): "Uno de los problemas fundamentales de la utilización de satélites y redes de cable en la enseñanza ha sido, y es, el alto coste que conlleva. Este es una consecuencia directa de la capacidad de transmisión, del número de canales que puede transmitir. Parece evidente que, en la medida, en que puedan transmitirse más señales por el mismo canal, su costo se reduce, y éste irá decreciendo de manera inversa al número de canales posibles."

Sin entrar en aspectos económicos de valor añadido, la realidad es que la utilización de los satélites en emisión y recepción, siendo todavía costosa, ha disminuido su precio considerablemente en los últimos años. Ello ha sido debido a diversos motivos, por una parte el aumento del equipamiento en las empresas y hogares ha repercutido en la disminución de sus costes; y por otra, es un sector empresarial en claro auge y con clara tendencia de internacionalización. También desde un punto de vista económico, su utilización en la modalidad de videoconferencia, hace disminuir el costo de reuniones y seminarios. Kearsley (1984, 64), cita una investigación realizada para analizar los efectos de la videoconferencia en diferentes empresas encontrando los siguientes datos:

Otro de los motivos que repercuten en el aumento de los satélites es la ampliación de sus fuentes de emisión y de los servicios que ofrecen. El número de satélites y programas de emisión que cursan el espacio se ha incrementado ostensiblemente, programas que van desde servicios informativos (CNN, Sky News y Antena3 Internacional), música (MTV Europe), dibujos animados (TNT & Cartoon Network), turismo (The travel channel), deportes (Eurosport y Teledeporte)... Por otra parte, los servicios ya no son sólo de información y divertimiento, sino que se amplía con las posibilidades de transmisión de sonidos, imágenes y datos, alcanzando a diversos sectores de la sociedad: industriales, bancarios, metereológicos, vigilancia, experimentales..., y por supuesto el de la formación y educación.

En los últimos años se están incrementando las necesidades de formación, no sólo por sus posibilidades de contribución a la educación en zonas de gran población, en zonas de población espaciada, con instalaciones impracticables, con características especiales... (Moore, 1994; Martínez, 1994a; Salinas, 1994); sino también por la aparición e importancia que nuevos conceptos formativos están alcanzado en los últimos años: "educación a distancia", "educación permanente", "educación personalizada", "educación flexible", "teletrabajo"..., sobre los que nos referiremos posteriormente, pero como llama la atención Salinas (1994, 56): "Una quinta parte de la población de la Comunidad Europea está implicada, de una u otra manera, en actividades de educación y formación. Convendremos, por tanto, que satisfacer las necesidades educativas de un conjunto tan heterogéneo de ciudadanos supone un desafío para las tecnologías aplicadas a la educación. El que todo ciudadano europeo pueda acceder a recursos educativos disponibles en Europa por medio de una red de servicios interactivos e interoperables ofrece inmensas posibilidades a las distintas aplicaciones que pueden hacerse de satélite."

No podemos olvidar, que en nuestro contexto europeo la comunicación por satélite se ha visto potenciada por medio de diversos programas experimentales de la acción comunitaria, entre los cuales podemos destacar tres: COMETT, DELTA y EUROTECNET. Aunque no es el espacio para hablar de estos proyectos, y además por otra parte, se puede encontrar una buena revisión de algunos de ellos en los trabajos de Del Blanco (1994) y Fernández de Villalta y Simón (1991), sí destacaremos algunos aspectos. De ellos, aunque el programa COMETT se centra en la cooperación entre la Universidad y la empresa en material de formación en el campo de las nuevas tecnologías y el EUROTECNET, en el fomento de la innovación en el sector de la formación profesional de los cambios tecnológicos en la CE, ha sido el programa DELTA, destinado al desarrollo de la educación y el aprendizaje en Europa a través de las nuevas tecnologías de la información y comunicación, el que más a contribuido al mismo. Básicamente se articula en torno a tres objetivos básicos: el mercado del aprendizaje flexible y a distancia y las necesidades de los usuarios, el desarrollo de sistemas y tecnologías, y la identificación de metodologías para la distribución de la formación, incluyendo la evaluación en la interacción y las estrategias didácticas en el uso de sistemas como la tele- y video- conferencia. En torno a él se han articulado 23 proyectos que reúnen a 176 organizaciones de la Comunidad Europea.

Este apoyo por parte de la Comunidad Europea lo podemos perfectamente observar en uno de los objetivos específicos que se plantea el programa SOCRATES:

"potenciar la utilización de las tecnologías de la información y de las comunicaciones como herramientas y como tema para la educación, con inclusión de los instrumentos multimedias de la información y los aspectos telemáticos a todos los niveles de la enseñanza."

Como último de los motivos, no podemos olvidar los sociales. Y con ellos queremos referirnos a las predisposiciones existentes en la sociedad para asumir las posibilidades de esta "nueva" tecnología y nuevos canales de la información y comunicación. En un estudio llevado a cabo por Castilla y otros (1987) para conocer las actitudes que los españoles tienen ante las mismas, se encontraron que el 61% de la muestra las consideraban como "muy positivo" o "algo positivo, y solamente un 21% como "algo negativo" o muy negativo". Ahora bien, como referencia directa de esta actitud solamente hace falta observar el aumento progresivo de antenas parabólicas en los tejados y terrazas de nuestros edificios.

Por otra parte este impacto social no solamente lo podemos analizar desde esta posición cuantitativa presencial, sino también por las nuevas ofertas laborales que van a ofrecer, la modificación sociocultural del entretenimiento, y la relación entre diversos sectores socioeconómicos.

Realizadas estas matizaciones iniciales, pasaremos al objeto central de nuestro capítulo: sus aportaciones, limitaciones y necesidades en el terreno educativo. Pero antes queremos señalar lo complejo de su aproximación a la enseñanza, ya que aunque hablamos de utilización de la televisión vía satélite, creyendo que nos estamos refiriendo a un fenómeno unitario, en realidad dentro de él se pueden dar diversas modalidades que sin lugar a dudas concretizarán la propuesta y utilización didáctica que hagamos con la misma, como por ejemplo: comunicación masiva unidireccional o comunicación individual o en pequeños grupos de forma interactiva, comunicación abierta o comunicación codificada donde el individuo determina su participación en el diseño de instrucción, comunicación reglada institucional o comunicación instructiva abierta. Esta complejidad la podemos seguir observando cuando por ejemplo Salinas (1994, 60-61) abre la modalidad de utilización donde el usuario decide participar en el diseño instruccional, en cuatro grandes formas:

Nosotros, aquí aún siendo consciente de su problemática vamos a movernos en una perspectiva general, aunque centrándonos en la modalidad general apuntada por Salinas.


2. Reflexionando sobre sus aportaciones al campo educativo


Antes de empezar a analizar las posibilidades que los satélites pueden aportar, quisieramos realizar unas matizaciones iniciales.

En primer lugar, realizar una llamada de atención a una "mediomanía" que existe en el terreno educativo, y que por tanto existirá con la televisión vía satélite y otros medios que puedan ser transferidos por ella, y es pensar que cualquier nueva tecnología es superior a su predecesora, sea ésta el vídeo, la informática o el libro de texto. Debe de quedar ya claro, que cualquier medio, es un recurso de aprendizaje, y como tal, sus posibilidades no las adquieren directamente de sus potencialidades técnicas, estéticas o expresivas, sino de la pragmática con que se aplique, y la forma en que sea introducido dentro de un currículum formativo.

Como claro ejemplo de lo que decimos, nos encontramos con algunas experiencias sobre televisión vía satélite que se están desarrollando en España y otros países, en las cuales, imágenes meramente bustoparlantes más gráficos y esquemas, y que por ello serían criticadas por los que transfieren directamente principios de la estética cinematográfica y televisiva al diseño de materiales didácticos, están resultando altamente significativos en estos diseños de enseñanza-aprendizaje, y los alumnos tienden a aprender y capturar la información que se presentan por estos programas.

También por principio se debe de reflexionar sobre las posibilidades y limitaciones que el nuevo canal puede incorporar a los contenidos que queremos transmitir, y pensar si a lo mejor el problema comunicativo no podría resolverse con una estrategia tecnológicamente más elemental. En otras palabras, comenzar con el problema que queremos resolver, antes que con el medio que se va a utilizar, ya que puede que la incorporación del nuevo medio, suponga un problema mayor que el que se quiere resolver.

Los medios, como ya hemos señalado en otro lugar (Cabero, 1992a y b) lo que sí podrán es potenciar nuevas estrategias formativas y de aprendizaje, así por ejemplo se está viniendo a decir que frente a la interacción "con" los medios propiciados por tecnologías más tradicionales, los nuevos canales de información propician una interacción "por" los medios (Martínez, 1994a). Ahora bien, nunca los medios serán la panacea para resolver todos, o gran parte de los problemas educativos.

De nuevo tememos que se empezarán a recibir presiones por parte de sectores industriales, para demostrarnos, incluso con estudios científicos, experimentales o cualitativos, que es la mejor tecnología para resolver los problemas educativos de masificación, calidad de la información transmitida, fracaso escolar...; ya que es la más fiable de las conocidas en la transmisión de datos; que se puede trasladar gran cantidad de información, que ésta puede ser de diferente simbología, y que podemos introducir a bajo costo en el aula excelentes profesores e interesantes experiencias. Lo cual, no es que sea falso, pero desde el punto de vista de su utilización en contextos instruccionales, debemos tomarlos con cautela, y tamizarlo por la teoría de la educación, la práxis educativa y el conocimiento que en la actualidad tenemos sobre cómo se produce el aprendizaje "con" o "por" la interacción con los medios. Además reflexionar sobre el papel que el alumno y profesor jugarán en el proceso, la significación de los mismos para los contenidos, y la organización en la cual los medios van a ser utilizados.

Por otra parte debemos de asumir con cautela, la idea de que la comunicación por satélite resolverá muchas de las diferencias que se dan en determinados colectivos humanos, como son: la emancipación de determinados países y la igualdad democrática entre los pueblos. La realidad es que está suponiendo lo contrario: el aumento de la separación y distanciamiento entre los pueblos, sobre todo para aquellos a los que estas tecnologías podían suponer espacios de acercamiento a otras culturas económica y tecnológicamente más favorecidas. Sin olvidar el sometimiento y la supeditación de estos pueblos a los primeros. En consecuencia las tecnologías más que igualar, pueden llegar a separar y discriminar.

Con cierta relación al punto anterior, se encuentra el aspecto de la neutralidad de las tecnologías. Para nosotros cualquier tecnología es un aparato ideológico, pues nos habla de un mundo no real, un mundo tamizado por las características y peculiaridades de las personas que llevaron a cabo dicho proceso particular de diseño y concreción. Frente a los que piensan que la tecnología es exclusivamente un instrumento y herramienta para crear entornos facilitadores y potenciadores del aprendizaje, pensamos que la tecnología es "... un medio que afecta cómo nosotros pensamos e interaccionamos con otros y las máquinas. Es una forma por la cual no sólo limitamos y controlamos el discurso sino determinamos la naturaleza del contenido. La tecnología es más que el acceso a la información y experiencias de aprendizaje. La tecnología determina la naturaleza de la información así como su propia naturaleza. Como un medio de experiencias, la tecnología afecta nuestro conocimiento, nuestras visiones y nuestras expectativas" (Muffoletto, 1994a, 52). Ninguna tecnología es neutral.

Debemos de ser también consciente de que la tecnología no sólo afecta a lo que pensamos del mundo, sino también, y creemos que es bastante significativo, lo que llegamos a conocer de él. Frente a la idea de que el medio es el mensaje, y el efecto unidireccional que proclama, nosotros oponemos la idea de que somos procesadores activos de información y constructores de la misma, y que con nuestras actitudes y creencias determinamos el posible impacto del medio, sin olvidar que existe la posibilidad de que aprendamos a codificar y decodificar la sintaxis y semántica utilizada en los medios (Masterman, 1993). Sin embargo, no podremos hacer nada, si se nos limitan y ocultan informaciones y parcelas de conocimiento del mundo.

Es decir, prevista o imprevistamente, planificado o no planificado, la comunicación por satélites introduce en el aula modelos culturales determinados, y de ellos debemos ser consciente. Es más, precisamente esas modalidades culturales pueden suponer un problema para que la comunicación se produzca entre los productores del programa, los alumnos y profesores receptores de los mismos. Como llama la atención Martínez (1994a): "Ante los nuevos canales, un proceso de comunicación debe de contemplar esas realidades culturales de emisor y receptor. El mensaje se estructura y se emite desde una realidad cultural concreta, la cual condiciona su configuración, y da significado a cada uno de sus elementos. En el otro extremo del proceso, ese mismo mensaje, es decodificado en otra realidad cultural que será la que dará valor a los elementos significativos recibidos."

Ahora bien, tal supuesta limitación, que nosotros lo entendemos más como precaución, puede ser vista también como una ventaja, ya que uno de los objetivos que tienden a establecerse en casi todos los programas educativos, es la cuestión de la transculturalidad, interculturalismo y diversidad; y para ello puede ser bastante interesante el conocimiento y la interacción con personas de otras culturas, al menos desde ámbitos meramente perceptivos.

Ni que decir tiene, que las dos últimas referencias que hemos realizado dependen del tipo de utilización del satélite al que nos refiramos, y el tipo de alumnos que esté interaccionando con el mismo. En educación, los pedagogos tendemos a cometer un grave error, por lo menos a nuestra manera de ver, que es situar nuestras referencias exclusivamente en el mundo escolar, y además, dentro de éste, con los alumnos de menor edad, como si nuestras aportaciones no pudieran ser valiosas fuera de este contexto, o como si fuéramos incapaces de aportar principios, estrategias y diseños para trabajar en otros campos.

Si el conocimiento instrumental y técnico ha avanzado notablemente en la comunicación por satélite, no podemos decir lo mismo respecto a sus posibilidades, utilización e implicaciones didáctica. Ello se debe a una serie de motivos, de los cuales el más significativo, es el bajo número de experiencias que contamos al respecto. Así, por ejemplo, en un estudio que realiza Sevillano (1994) sobre los medios utilizados en la educación a distancia, pone de manifiesto cómo los satélites solamente son utilizados como instrumentos didácticos por dos de las quince universidades que revisa, en concreto por la UNED de España y la TeleUniversité de Francia. Resulta fácil imaginarnos que, si no contamos con muchas experiencias en un espacio de utilización natural de los satélites, como puede ser las instituciones regladas de educación a distancia, en otros, tenderemos a ver menospreciada su utilización.

Esta falta de experiencia puede darse a un doble nivel, por una parte en cuestiones técnicas e instrumentales: qué medios técnicos se deben de disponer, cuáles son las normativas que rige sobre la transmisión y recepción de información por satélite, cómo deben de ser enviados los datos, sí todos los tipos de datos se envían de la misma forma, con redistribuir la señal de la zona base de recepción a las zonas de trabajo...; y por otra de tipo didáctico-educativo: cómo se diseña un curso a distancia por satélite, qué características deben de tener los materiales de acompañamiento, la señal se codifica o se deja en emisión abierta, cómo controlar los estudiantes matriculados, qué estrategias evaluativas utilizaremos...

Creemos que es conveniente tener muy claro desde el principio que la educación por satélite, nos introduce en otros conceptos a los tradicionalmente movilizados en el terreno de la enseñanza. En primer lugar, porque, en algunos casos, puede suponer la ruptura de uno de los elementos míticos de nuestra cultura escolar, como es el centro educativo, ya que éste adquiere otra dimensión más amplia al que estamos acostumbrados, no sólo físicamente sino también por el tipo de interacciones que facilitan, y con quién o quiénes se realizan. Conceptos como por ejemplo el de teletrabajo, entendiéndolo no tanto como actividad laboral productiva sino como actividad laboral de aprendizaje, o la educación flexible y abierta, suponen nuevos retos a la educación. Ante los cuales, deberemos dar respuesta en un plazo corto de tiempo.

Y como última de estas consideraciones generales, asumir que la emisión por satélite no es suficiente, es necesario además establecer y crear una estructura organizativa, así como una serie de materiales de acompañamiento.

Abordando ya aspectos de su utilización didáctica, lo primero a considerar se refiere al tipo de televisión por satélite al que nos estamos refiriendo, ya que deberemos diferenciar entre el uso de canales normales y el uso de canales específicamente diseñados y elaborados para la enseñanza. Digamos que nosotros nos vamos a centrar en el segundo tipo, aunque algunas de nuestras referencias irán también destinadas a las comunicaciones vías satélites abiertas, que son utilizadas con fines instruccionales.

Por otra parte, no podemos olvidar que la utilización del satélite con fines instructivos, puede ir desde planteamientos, que aquí vamos a denominar como reglados, por ejemplo un curso de experto o master vía a satélite; a utilizaciones esporádicas, como puede ser una videoconferencia de varios profesores de diferentes países, o una clase de un profesor de una Universidad impartida a estudiantes de otra, o la utilización de algunos programas de una serie. Como podemos imaginarnos el tratamiento educativo y didáctico de ambos planteamientos es rotundamente diferentes.

Las posibilidades que se le pueden asignar desde una perspectiva general, a la utilización de la televisión por satélite las podemos sintetizar en:

Para nosotros una utilización reglada de la televisión por satélite, pasa por que se pueda disponer en vídeo de los materiales, ya que una de las limitaciones que tiene la televisión por satélite, lo mismo que la terrestre, es que por su temporalidad resulta complejo, salvo en contadas ocasiones en la modalidad de videoconferencia, hacer coincidir el horario escolar y de la asignatura, con la emisión; o no hacer coincidir el horario laboral de la persona, con el horario de emisión. Aunque por supuesto ello depende de los motivos por los que usemos el medio.

En el caso apuntado, y cuando el medio es utilizado en un contexto reglado de instrucción, su utilización puede seguir unas pautas muy similares a la de la televisión convencional terrestre. A este respecto en otro trabajo (Cabero, 1994), ya realizamos nosotros una propuesta de utilización, en la cual consideramos cuatro momentos estrechamente relacionados: preteledifusión, teledifusión, evaluación-explotación, y actividades de extensión. Y a ella, para no insistir remitimos al lector. Martínez (1994a) en este apartado de metodología, llama la atención sobre la necesidad de elaborar modelos específicos que nos permitan aportar referencias a cómo deben de ser integrado este medio en el currículum, aportando una serie de criterios generales a contemplar:

A ellos, nosotros añadiríamos:

Otro de los aspectos que hemos comentado como de máxima trascendencia, es el de los materiales de acompañamiento. Con ello nos queremos referir, no sólo a los libros y documentos impresos y audiovisuales que pueden ser de importancia para que el estudiante siga las emisiones y el proceso instruccional, sino también a guías de explotación y utilización de los materiales para los profesores. Con el último caso, no queremos decir que se elaboren guías que respondan al diseño de los tradicionales materiales a prueba de profesor, sino que se diseñen guías que le ofrezcan al profesor propuestas abiertas de utilización, que tendrá que revisarlas y adecuarlas al contexto de sus alumnos, para ofrecer contextos óptimos y flexibles para que los alumnos interaccionen con los materiales y a partir de ellos puedan construir sus significados. Estas guías son más necesarias cuando nos referimos a procesos autoformativos.

De todas formas, aunque los materiales puedan venirle al profesor sin dicha guía de referencia, es importante que este las elabore, reflexionando sobre aquellas partes más significativas, aquellas que pueden necesitar una reestructuración para la presentación a sus estudiantes, o sobre las actividades que posteriormente deberán ser realizadas.

Afortunadamente el conocimiento que vamos disponiendo, desde el campo de la investigación en la educación a distancia, para elaborar guías y materiales de acompañamiento para los alumnos y profesores es amplio. Contando en la actualidad los alumnos con más medios que los tradicionales impresos, como los multimedia, los cassetes, los programas informáticos... Respecto a su diseño y formas de enfocarlos puede ser interesante tener en cuenta algunas recomendaciones como por ejemplo, las siguientes:

Para el lector interesado en esta temática, en los 10 números de la "Revista de Educación a Distancia" (RED) pueden encontrarse bastantes artículos centrado en la temática de que estamos comentando.

Hablando desde una perspectiva del acceso libre a los materiales y en una concepción masiva y abierta de los mismos, la televisión vía satélite puede aportar algunos elementos significativos a determinadas áreas currículares, desde por ejemplo en los temas transversales (educación para la salud, educación medio ambiental...), en geografía, lengua e idiomas, y ciencias.

Así por ejemplo en geografía, la televisión vía satélite permite la introducción en el aula de experiencias reales a partir de satélites metereológicos para favorecer el conocimiento del mundo en el cual nosotros vivimos, favoreciendo la comprensión y superación de localismos geográficos y, permitiendo por otra parte, adquirir una dimisión más amplia de los problemas medioambientales y sus repercusiones para la tierra (Hilton, 1991; Temple, 1991). Underwood (1991), por su parte, llama la atención respecto a que su uso se puede centrar en las siguientes áreas: atmósfera física incluyendo meteorología y climatología; física de los océanos e hielo polar; aplicaciones en la tierra incluyendo geología, hidrología, agricultura; aplicaciones de la ingeniería civil; y física de la tierra sólida incluyendo la geodesia y la geodinámica.

En lengua e idiomas, facilita la captación de los rasgos auténticos del habla, con sus diferentes registros, acentos, entonaciones ritmos y velocidades. Y todo ello sobre acontecimientos actuales, lo que implica una cierta motivación por el tipo de acontecimiento, la realidad actual de las personas, los espacios perceptivos...; también los programas nos ofrecen diferentes tópicos y estilos de narrativa, de manera que se pueden adaptar a diferentes estilos, intereses y necesidades de los estudiantes. Respecto a la diversidad de materiales, como indica Hill (1991), nos encontramos con la posibilidad de utilizar desde noticiarios; hasta los anuncios publicitarios y series teatrales y dramáticas. Los primeros son fáciles de disponer ya que la mayoría de los canales cuentan con programas de este tipo. Al estar divididos en módulos permiten la concentración sobre uno de ellos y el vocabulario y giros específicos que se utilizan y normalmente su calidad de sonido es bastante buena facilitando además la interpretación y el movimiento de los labios. Ahora bien también disponen de una serie de inconvenientes, como indica el mismo autor, normalmente son deprimentes por la tipologías de las noticias que se presentan: guerras, asesinatos..., algunas veces el vocabulario que se utiliza es tan específico que resulta bastante complejo su dominio, incluso algunas veces para lo propios profesores; hasta los anuncios publicitarios y series teatrales y dramáticas.

Ya hemos comentado que una de las aplicaciones típicas de los satélites la tenemos que buscar en el terreno de la formación y el perfeccionamiento profesional. Esto se debe a varias cuestiones. Por una parte, por que esta tecnología a entrado antes en el mundo industrial y empresarial, que en el escolar, y por otra, por las transformaciones que se están dando, y que a corto plazo, nadie puede obviar que se darán con mayor significación, en el mundo laboral. Están apareciendo nuevas profesiones, y están dejando de ser rentables a nivel personal otras, por ello cada vez es más necesario el reciclaje y la recualificación de los trabajadores. No podemos también obviar que el mercado laboral y productivo, tiende a internacionalizarse, de manera que entre las diferentes sesiones empresariales, normalmente ubicadas en diferentes países es necesario establecer mecanismos más económicos y rápidos, que los tradicionales "encuentros" y "seminarios" de trabajo, que además faciliten la rápida incorporación de las experiencias aprendidas a su sector empresarial.

Esta situación de necesidad de formación profesional y ocupacional, está haciendo que se potencien y busquen nuevas estrategias de formación abiertas (modelos flexibles donde el estudiante decide, bajo ciertas condiciones, cómo, cuándo y dónde va a adquirir la información) y a distancia, que permitan su incorporación al mundo laboral y su utilización individual por los usuarios.

Por otra parte, en una sociedad cambiante y competitiva como la nuestra, estos servicios se harán más necesarios para que las pequeñas y medianas empresas pueden disponer de mecanismos de formación e intercambio de experiencias tan competitivos como los de las grandes empresas.

Para finalizar estas referencias a la formación ocupacional y las posibilidades de los satélites, remitimos al lector interesado a los recientes trabajos de Salvá y Salinas (1994), Bermejo y otros (1994) y Pérez y Calvo (1994).

Otro de los aspectos que deben de ser contemplados es el de la formación y el perfeccionamiento del profesorado, para la integración en el currículum de este nuevo instrumento tecnológico, que sin lugar a dudas le va a exigir un cambio en las funciones y roles tradicionalmente desempeñados. Ello puede limitar la introducción de esta tecnología, precisamente por la tendencia de los profesores a adaptarse y conservar modelos tradicionales de enseñanza-aprendizaje, entendiéndolos como aquellos donde la interacción es cara a cara entre el profesor y el alumno, y se parte de la premisa que para que el aprendizaje pueda producirse es necesario que el profesor se encuentre frente al estudiante, y tienda e suprimirse las interferencias que puedan venir del exterior.

Por otra parte, no podemos olvidar que si la formación del profesorado es deficitaria en algunas dimensiones, una de ellas es la utilización didáctica de los medios y recursos de aprendizaje. Esta debe de perseguir una serie de dimensiones básicas entre las que podemos señalar de acuerdo con una propuesta realizada por nosotros para la formación del profesorado en medios audiovisuales en general, (Cabero, 1989) en las siguientes: curricular, psicológica, semiológica, tecnológico-didáctica, instrumental, investigadora, crítica, organizativa y actitudinal.

La televisión educativa vía satélite posee una serie de problemas y limitaciones de los cuales debemos de ser conscientes a la hora de su utilización e inserción en un currículum formativo. Estas limitaciones las podemos encuadrar en las siguientes: técnicas-económicas, educativas, culturales y organizativas.

Uno de los principales problemas con que nos enfrentamos (Gilbert, 1994) a la hora de su utilización en la enseñanza son de tipo económicos-técnicos-organizativos. En primer lugar nos enfrentamos con la escasez de instalaciones disponibles que permitan la recepción de la señal, y que posibiliten una comunicación bidireccional. Aspecto al que además debemos de añadirle el problema de la asignación de horarios. Tampoco podemos olvidarnos que el número de satélites que se pueden poner en órbita es limitado. Por otra parte, como ya señalamos, aunque los aparatos para la recepción de la señales están disminuyendo de precio, éste es todavía un poco elevado para su incorporación individual, con la posibilidad de acceder a un aceptable número de canales, sin olvidar el costo adicional que suelen tener por la cuota de mantenimiento. Para finalizar, no podemos omitir que el costo de producción y el costo de distribución de los programas es hoy por hoy bastante elevado, lo que hace que estemos supeditados a las producciones realizadas en otros contextos.

Para nosotros desde un punto de vista educativo, la principal limitación con que contamos es la falta de experiencias. Ya que hasta ahora los usos se han centrados en otros campos y en perfeccionar desde un punto de vista técnico-instrumental los equipos, que en investigar y reflexionar sobre sus posibilidades educativas. El número de investigaciones en este terreno es verdaderamente escaso, así como las experiencias reales de su utilización en prácticas educativas continuas.

Por último, una de las grandes limitaciones que para nosotros puede tener la formación vía satélite, es que no se establezcan los cauces organizativos oportunos para que ese diseño instruccional funcione, y se llegue a convertir exclusivamente en una emisión, pura y simplemente televisada. Aspectos, como la matriculación, materiales de acompañamiento, tutorías, pruebas de control de los estudiantes, mecanismos de evaluación y medidas de seguimiento del diseño instruccional y de sus componentes,..., deben de establecerse paralelamente a la producción del material a emitir. Este aspecto organizativo es más importante, sobre todo cuando la experiencia instruccional que nosotros solemos tener, se refieren a la existencia de espacios físicos concretos.

No debemos caer en el error, como casi siempre se hace con los medios, de pensar que el único elemento significativo sea que el "muñeco" se vea, se oiga, y tenga unos parámetros elevados técnicos- estéticos. En educación, lo técnico debe de supeditarse a lo didáctico, aceptando para el primero, como lógicamente nos podemos imaginar cotas razonables de calidad.

A continuación pasaremos a describir algunas de las experiencias que se han desarrollando en la utilización de los satélites con fines educativos, sobre todo centrándonos en España.


3. Experiencias en la utilización de los satélites


Desde nuestro modesto punto de vista las experiencias más llamativas en la utilización de satélites en España con fines educativos son las siguientes: EUROPACE, EUROSTEP, ETSIT, OLYMPUS y la Televisión Educativa Iberoamericana.

EUROPACE ("European Programme of Advanced Continuing Education") es un programa europeo de educación continuada y avanzada a distancia especialmente diseñadas para la formación de gerentes e ingenieros. Persigue básicamente dos objetivos: disfundir rápidamente los conocimientos científicos y técnicos más recientes y avanzados, y crear fuertes lazos entre la industria y las universidades, de manera que se incorporen a los procesos industriales rápidamente los contenidos teórico-científicos que se vayan elaborando. En cierta medida pretende convertirse en una opción europea similar a la NTU (National Technological University) de EE.UU, que se centra en la formación avanzada de ingenieros, empresarios, científicos y gestores técnicos, emitiendo en la actualidad más de 20.000 horas anuales en directo o en diferidos, y que ofrece dos niveles básicos de formación: cursos tipo masters impartidos por profesionales de la educación, y actividades no regladas de seminarios, videoconferencia y cursos cortos. Por problemas económicos, y retomando el tema de EUROPACE, las emisiones se terminaron en 1992, volviendo recientemente con el nombre de EUROPACE 2000 potenciado por la Universidad Católica de Lovaina.

EUROSTEP ("European Association of Users of Satellites in Traigning and Education Programmes") es una asociación formada por instituciones públicas y privadas para experimentar una cadena educativa europea vía satélite. Tiende a conocerse como el canal educativo europeo, emite todos los días laborales y tiene una programación muy variada y va destinado a un público muy amplio. Otra de sus características es que asume la diversidad de idiomas de la CE. Ofrece una serie de servicios técnicos: organización de la parrilla a emitir, asesoría en la emisión de datos, desarrollo de redes entre centros dotados de equipos receptores, negociaciones con compañías de cable para la distribución de la señal..., y de enlace: publicación mensual de la parrilla, organización de conferencias, congresos..., información sobre programas de la CE... Entre los objetivos que persigue podemos citar los siguientes: apoyar las experiencias de los miembros en el campo de la educación y capacitación profesional en la que se utilicen nuevos medios de comunicación o mayor desarrollo de las comunidades vía satélites, crear posibilidades de que los miembros emitan por vía satélite programas educativos o de capacitación profesional, hacer intermediarios y coordinadores entre los miembros y la ESA (Agencia Espacial Europea), y atender a los intereses de los miembros respecto a la producción o emisión de programas respecto a la producción o emisión de programas y la asignación del tiempo de emisión disponible y la distribución del mismo.

El proyecto ETSIT ("Enseñanza a través de Satélite de Ingeniería de Telecomunicaciones") es un proyecto de teleenseñanza por satélite para transmitir voz, vídeo y datos en aplicaciones multimedia a través de la interconexión de las redes de área local de centros de enseñanza superior distribuidos por España, con el objeto de resolver problemas del bajo número de profesores en algunos centros. Surge a iniciativa del Colegio Oficial de Ingenieros de Telecomunicaciones, y participan en él diferentes instituciones nacionales e internacionales: Fundesco, Telefónica, ESA. Una investigación llevada a cabo por Díaz (1994), aporta datos respecto a lo significativo de la experiencia, en concreto, entre el 73% y un 100% de los alumnos consideran muy positiva o positiva la experiencia, y el 63% opina que el proyecto ETSIT supera la enseñanza presencial en determinadas condiciones: que no existan profesores especializados. En el momento en que se está escribiendo este capítulo pueden observarse en la prensa española publicidad sobre el horario de emisión, fecha y lugar de recepción.

Para finalizar esta corta presentación de experiencias, no podemos olvidar la "Asociación de la Televisión Educativa Iberoamericana". Aunque esta por ahora, no se vea en nuestro país, su Acta Constitutiva, se firmó el 12 de junio de 1992 en Badajoz y sus emisiones comenzaron en julio de 1993. Alguno de los fines que persigue son: promover y desarrollar la cooperación para la producción, la difusión, el uso y la evaluación de materiales educativos para ser transmitidos a través del sistemas de comunicaciones satélite Hispasat; y apoyar la experimentación e investigación de los socios en el campo de la educación, la formación y la cultura para las que se utilicen técnicas de comunicación por satélites. Su programación que es de lunes a viernes, se articula en torno a tres grandes franjas, una destinada al público en general y otras a niveles específicos de enseñanza, como la universitaria.


4. Unas referencias finales


Para finalizar nos gustaría realizar unos breves comentarios. En primer lugar, destacar que aunque la televisión vía satélite ofrece bastantes posibilidades en el terreno educativo por los entornos ricos e interactivos que posibilita, más aun si ella se combina con otros canales de comunicación, que es necesario plantearnos no tanto sus potencialidades técnicas como reflexionar sobre sus posibilidades educativas.

En su introducción debemos de reflexionar, sobre la posible extranjerización de los currículum nacionales-locales, y la posible contradicción que puede darse entre ellos. De todas formas la solución siempre es fácil, desconectar el aparato, pero de ello debe de ser consciente el profesor.

Y por último, es también importante no olvidarnos de la necesidad de establecer planes de investigación y evaluación de todos los proyectos que se pongan en funcionamiento. Sin lugar a dudas las posibilidades que pueda tener la educación vía satélite están todavía por descubrir.


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