Actividad física y educación física escolar



José Hernández Moreno

Departamento de Educación Física

Universidad de Las Palmas de G.C


pmoreno@cief.ulpgc.es






CONTENIDO





INTRODUCCIÓN




"Los hombres han dejado que su cuerpo se callase y ahora sólo hablan con la boca" Nikos Kazantzakis (Zorba el Griego)

"En el corazón de la Educación Física se sitúan la intencionalidad, la capacidad de ejecución, la expresividad y la afectividad". ( Herdez Moreno,J.)

Para entender al hombre, desde cualquier concepción filosófica que se haga, no es posible hacerlo sin considerar que es y tiene cuerpo y que el movimiento es una de sus providencias.

La cultura y la sociedad actuales resaltan y ensalzan al cuerpo hasta tal punto que hay quienes lo consideran como uno de los símbolos de nuestra época, en el que se observan evidentes contradicciones, dado que si bién por un lado se da un ensalzamiento por otro se evidencian atisbos de desprecio.

En el devenir del hombre, desde la Grecia antigua hasta nuestros días, la consideración dada al cuerpo ha pasado por etapas diferenciadas que van desde la integración cuerpo alma, pasando por el dualismo violento, el dualismo sin subordinación propia del humanismo, el naturalismo y el dualismo invertido en el que sólo se privilegia al cuerpo, tal como ocurre en algunas circunstáncias actuales.

La consideración dada al cuerpo va casi siempre unida a la escala de valores de cada sociedad y a la cultura dominante en cada época, lo que se manifiesta por un conjunto de modos de movimiento estructurados y sistematizados que caracterizan formas culturales y modos de expresión de sentimientos, los cuales pasan a formar parte de diferentes manifestaciones sociales y se incorporan a los sistemas educativos, a la recreación y a las actividades de ocio.

La omnipresencia del cuerpo en múltiples manifestaciones de la vida cotidiana es algo que resulta fácil comprobar a poco que nos fijemos en algunas de las actividades propias de nuestra sociedad. Dentro de este amplio marco de expresiones y acciones motrices, la educación física, el deporte y las actividades físicas para la recreación y la salud van adquiriendo cada vez más presencia e importancia en el quehacer de los dichos ámbitos.

El mundo en que vivimos tiene como una de sus características la constante evolución y transformación de los valores y modos de vida, así como la aparición de nuevas tendencias en el análisis de la sociedad y el uso de nuevas tecnologías, todo lo cual influye de manera significativa en la vida del hombre.

La consideración de nuestro cuerpo como objeto de educación y de expresión de nuestra identidad y la necesidad de conservarlo sano y disponible para poder tener una vida más equilibrada y placentera es cada vez más una preocupación de muchos en muy diversos ámbitos de nuestra sociedad.

Esta tendencia hacia la valoración de nuestro cuerpo y su consideración como objeto de educación, de capacitación para el logro de altos rendimientos físicos, de buena salud y ocupación del ocio, hace que en estos momentos en nuestro país nos encontremos en un período de gran incidencia social sobre estos aspectos a que nos acabamos de referir.

De una forma muy mayoritaria tanto las ciencias aplicadas a la actividad física y el deporte como las actividades que se ocupan de ello han privilegiado de una manera mayoritaria los aspectos biomecánicos y fisiológicos sobre el resto de los objetivos que las referidas actividades físicas y el deporte pueden alcanzar y además considerando fundamentalmente aquellas actividades de tipo psicomotriz y no las de carácter sociomotriz.


1.- Consideraciones sobre fundamentos teóricos de la actividad física.



Si bien es cierto que el intento por elaborar una teoría de la acción ha sido abordado por diversos autores ( Danto, Lenk, Weber, Mead, Habermans, Luhman, Lewin, Galanter), siguiendo a Habermans,J.(1990), hasta el momento no existe una teoría unificada de la misma.

Por la que hace referencia a su tratamiento, en lo que algunos vienen denominando ciéncias del actividad física y el deporte, podemos decir con grandes limitaciones, que existe un debate que puede ser caracterizado por la existencia de al menos cuatro posiciones deferentes.

Una con una orientación filosófica, en la que la acción no es la suma resultante del acto motor y del acto volitivo, sino una construcción de interpretación (Lenck, 1978).

Otra en las que las teorías de la acción derivan de las ciencias sociales, que convierten a la acción en el punto central de las situaciones, en la que se pueden distinguir cuatro tendencias de investigación distintas (fenomenológica, interaccionista, marxista y la que se determina conforme a la teoría de sistemas), las cuales se desarrollan con posiciones de partida diferentes.

Las teorías psicológicas de la acción, en las que es posible diferencias dos posiciones la ontológica (materialista) y la teoría del modelo(interpretativa). Con base en estas teorías psicológicas existe un valioso estudio del comportamiento estratégico del jugador hecho por Malho,F.

Las teorías de la acción que se basan en la cibernética, en las que el hombre actuante se considera como un sistema que recibe y trata informaciones (autorregulable y autocontrolable). Las acciones aparecen como una combinación compleja y estructurada jerárquizada de secuencias sensoriales y motrices que pueden explicarse por la teoría de sistemas.

El mayor o menor desarrollo de cada un de los cuatro grupos de teorías a que hemos hecho referencia es dispar, si bien podemos decir que son las correspondientes a las ciencias sociales y a las psicológicas las que más han evolucionado y las cibernéticas las que menos.


La acción y la acción motriz


De una forma casi genérica, aunque con matices, se designa como acción a aquellas actividades o sus resultados a los que se puede atribuir una intención. Lo que hace que la intencionalidad sea considerada como el rasgo distintivo para diferenciar la acción del simple comportamiento (movimiento observable sobre todo como reacción de un organismo a estímulos y a procesos del entorno). La acción también puede definirse como la más pequeña y más compleja unidad de actividad dirigida por la voluntad.

Al término acción se le dan diferentes interpretaciones, acorde con las teorías de la acción desde la que se analice, lo que da lugar a distintos niveles de influencia, bien directa o indirecta en la investigación y el estudio de la actividad física y deporte. Quién basándose en Weber,M., explica la acción es Parsons,T.(1951) en "Vers une théorie géneral de lóaction", para el que la misma se fundamenta en los seis postulados siguientes:


Lo expuesto hace que la psicología de la acción, partiendo de dichos postulados, trate de interpretar las acciones como actividades orientadas hacia un objetivo, dirigidas por expectativas, y cuyos procesos funcionales-fisiológicos (ordenados jerárquicamente), estén siempre dirigidos por el objetivo de la acción.

Sólo los elementos conscientes accesibles a la interpretación del que actúa, se consideren operativos, es decir, reguladores de la acción, y no las acciones parciales u operaciones que son parte dependiente de una actividad cuyos resultados no se persiguen conscientemente.

Cuando se hace una subdivisión de la acción en elementos estructurales, se parte de la hipótesis de que se trata de procesos de orientación, de concepción y de decisión regidos por procesos anticipatorios dirigidos hacia un objetivo, que se remodelan sin cesar a partir de una comprensión de lo que es y de lo que debe ser.

Con ello se produce una retroalimentación en forma de circuitos de regulación ordenados de manera jerárquica y ligados entre sí a diferentes niveles.

Partiendo de lo anterior la regulación de la orientación, en la que están presentes el proceso de percepción y la evaluación, la regulación del impulso u objetivos y motivaciones, y la regulación de la ejecución o determinación de los procedimientos que permiten alcanzar el objetivo u objetivos, se consideran como los elementos estructurales de una acción. Lo que nos determina claramente cuales son los tres elementos estructurales de la acción: percepción y análisis, solución mental y solución motriz. Siguiendo este mismo proceso Malho,F. (1979) hace un estudio sobre el comportamiento estratégico del jugador participando en un juego motor o deportivo.

De todo lo anterior podemos deducir que el movimiento humano puede considerarse como acción si se entiende como dirigido por expectativas y orientado hacia un objetivo.

No somos ajenos a los problemas que el hecho de incluir totalmente cuestiones relativas al movimiento humano en una teoría de la acción, presenta algunos problemas. Por una parte porque la noción acción parecería demasiado general para el movimiento humano y sobre todo para el movimiento deportivo y para las necesidades específicas de la práctica de actividades físicas y deportivas y de su análisis, y por otra por que la noción reducida de movimiento que incluye aspectos físicos y también movimientos sin participación cognitiva, tales como los movimientos reflejos, sería demasiado limitada para el movimiento , expresivo, lúdico y deportivo.

Por los motivos expuestos y también para tratar de dar mayor precisión semántica, en el ámbito de las denominadas ciencias de las actividades físicas y el deporte se emplea la noción de acción motriz, dado que la misma pretende poner de manifiesto que en el tipo de movimientos a que nos estamos refiriendo, los requisitos psico-fisiológicos y la regulación psíquica, orientados de modo subjetivo hacia objetivos forman una unidad y que este se da siempre en una situación que precisa estar contextualizada.

Como consecuencia de lo expuesto, podemos decir, que el movimiento humano, en cuento movimiento expresivo, lúdico o deportivo, es siempre, desde una perspectiva orientada hacia la acción, una acción motriz.

Somos conscientes de la necesidad de una conceptualización más precisa y estricta de la noción de acción motriz, para con ello poder determinar su contenido, para tratar los problemas de la práctica y del entrenamiento deportivo. la realización de actividades físicas de ocio y salud y la educación física escolar.


Los ámbitos de la actividad física


Para delimitar a las acciones o situaciones propias de una ciéncia o actividad, se hace necesario determinar los criterios en que se basa o fundamenta. Por ello vamos a tratar de exponer lo que dicen algunos autores al respecto de las mismas.

Así, el Grupo PraxiolÓgico de Lérida (1992),tras un estudio de cual puede ser el objeto de estudio propio de nuestra campo, concluye considerando al criterio de acciones con significación práxica la referencia de partida que sitúa en el contexto a las diferentes acciones y con ello establece que es el estudio y conocimiento de las siguientes acciones lo que nos es propio:

Parlebas,P.(1976/81) expone que el ámbito propio de nuestro estudio es el de la acción motriz, especificando las distintas formas de dicha acción motriz que nos son propias, tales como, además de algunas formas de ergonometría, fundamentalmente:

Santiago Coca (1991) dice que el objeto de la ciencia de la Educación Física y el Deporte se puede agrupar en seis ámbitos que son el fenómeno humano del cambio, o el dinamismo que el movimiento imprime a la persona; el gesto o la corporeidad traducida a movimiento específico; la expresividad; el flujo de energías o de informaciones que emanan de la actividad física, el proceso comunicativo o interactivo que tiene lugar en el intercambio de las conductas motrices y finalmente la capacidad creadora.

Con la delimitación que el autor hace creemos que es posible deducir como actividades propias de nuestro estudio a:

En este momento, y en coincidencia con el Grupo praxeológico de Lérida, entendemos que prioritariamente debemos ocuparnos de:

Con lo expuesto podemos decir que los ámbitos propios de la acción motriz que son objeto de estudio de la praxiología motriz y por tanto ocupar el quehacer de los profesionales de la actividad física y el deporte, pueden concretarse en los cuatro que hemos reseñado.


Los objetivos de la actividad física


Son diversas las taxonomías existentes en la actualidad que pretenden establecer y determinar cuales pueden ser los fines u objetivos de la actividad física y el deporte, de entre ellas una que nos parece concreta y válida es la elaborada por Jewet, A.E. y colaboradores (1974), quienes proponen un modelo de finalidades combinando las tres dimensiones existenciales básicas del individuo humano:

  1. El hombre dueño de sí mismo.

  2. El hombre en el espacio

  3. El hombre en el mundo actual.

A cada una de estas dimensiones corresponden finalidades más específicas relacionadas con el movimiento humano, tal como se muestra a continuación.

1.-El hombre dueño de sí mismo

El hombre se mueve para satisfacer su potencial humano de desarrollo.



  1. Eficiencia cardiorrespiratoria. El hombre se mueve mantener y desarrollar el funcionamiento circulatorio y respiratorio.

  2. Eficiencia mecánica. El hombre se mueve para mantener y desarrollar su capacidad y eficiencia de movimiento.

  3. Eficiencia neuromuscular. El hombre se mueve para desarrollar y mantener su funcionamiento motor.



  1. Gusto por el movimiento. El hombre se mueve por que de sus vivencias de movimiento deriva placer.

  2. Conocimiento propio. El hombre se mueve para ganar comprensión y apreciación de sí mismo.

  3. Catarsis. El hombre se mueve para liberar tensión y frustración.

  4. Reto. El hombre se mueve para probar su coraje y capacidad.



2.-El hombre en el espacio

El hombre se mueve para adaptarse y controlar el ambiente físico que le rodea.



  1. Consciencia. El hombre se mueve para clarificar su concepción acerca de su propio cuerpo y su posición en el espacio.

  2. Situación. El hombre se mueve de muy diversas formas para desplazarse y proyectarse.

  3. Relación. El hombre se mueve para regular la posición de su cuerpo en relación con las cosas y personas que le rodean.

  4. Manejo de objetos. El hombre se mueve para dar impulso y absorber la fuerza de los objetos.

  5. Manejo de peso. El hombre se mueve para soportar, resistir o transportar masas.

  6. Proyección de objetos. El hombre se mueve para propulsar y dirigir una gran variedad de objetos.

  7. Recepción de objetos. El hombre se mueve para interceptar una variedad de objetos, reduciendo o atenuando su inercia.



3.-El hombre en el mundo social.

El hombre su mueve para relacionarse con los demás.



  1. Expresión. El hombre se mueve para conducir sus ideas y sentimientos.

  2. Clarificación. El hombre se mueve para facilitar el significado de otras formas de comunicación.

  3. Simulación. El hombre se mueve para crear imágenes o situaciones supuestas.



  1. Trabajo en equipo. El hombre se mueve para cooperar en la consecución de metas comunes.

  2. Competición. El hombre se mueve para conseguir metas individuales o grupales.

  3. Liderazgo. El hombre se mueve para influenciar o motivar a los miembros del grupo para la consecución de metas comunes.



  1. Participación. El hombre se mueve para desarrollar su capacidad de tomar parte en las actividades motoras de su sociedad.

  2. Apreciación del movimiento. El hombre se mueve para llegar a tener conocimiento y apreciación de las formas de expresivas del movimiento.

  3. Compresión cultural. El hombre se mueve para comprender, respetar y fortalecer su herencia cultural.

Lo expuesto refleja con claridad la amplitud y diversidad de objetivos que la actividad física y el deporte pueden alcanzar, a los que es posible darle diversas orientaciones.



Las orientaciones de la actividad física


Los objetivos de la actividad física pueden ser incluidos en cuatro grupos diferentes de actividades de manera que con ello se nos posibilite concretar las orientaciones que la misma puede tener.

La mayoría de los autores suelen coincidir en decir que las cuatro orientaciones básicas son las siguientes:

Cada una de las cuatro orientaciones que acabamos de reseñar presenta una amplia gama de actividades y acciones que posibilitan ejercer, a través de ellas, una influencia importante en la vida del hombre en aquellos proceso y quehaceres a que las mismas dan lugar.

La práctica de la actividad física y el deporte se realiza generalmente con la finalidad de cumplir alguno de los objetivos de la misma, pero siempre con alguna de las cuatro orientaciones que hemos mencionado.

El hombre practica actividad física para satisfacer algunas de las necesidades que la misma puede cubrirle.




2.-La educación física



La acción docente que tiene como factor primordial al hombre en movimiento o "se moviente", en palabras de Cagigal,J.M., o educación física escolar, presenta en la actualidad tendencias o corrientes distintas, que a modo de síntesis podemos concretar en las siguientes.

La Educación Físico-Deportiva de la que algunos de sus ejemplos más significativos son quizá la E.F. metódica de Demeny y Herbert y el deporte escolar anglosajón

La Educación Psicomotriz en la que podemos incluir a la orientación reeducativa, la psicocinética de Le Boulch,J. y a la psicopedagógica de Picq y Bayer, además de la educación vivenciada de La Pierre,A.

La Expresión Corporal que incluye a la orientación que pretende la concienciación y máxima disponibilidad corporal, la de orientación psicoanalítica, la representación escénica y hay también quien incorpora a la que denominan "metafísica".

La Sociomotricidad que tiene en las conductas motrices su máximo exponente de especificidad y en la semiotricidad uno de sus ámbitos más diferenciadores.


Los fines y objetivos de la educación física


La pretensión por delimitar y concretar cuales pueden ser los fines y objetivos de la educación física ha sido asumida por diversos autores de entre los que podemos destacar aCagigal,J.M.(1979),Annarino,A.(1980),Harrow,A.(1972),Hagg,H.(1971), Gruppe, O.(1976) Y Jewet ,A.E. ( 1974).

Haciendo una síntesis de lo expuesto por los autores anteriores podemos agrupar a los fines y objetivos de la educación física en cuatro grandes grupos que comprenden.




Significación de la educación física escolar y propuestas pedagógicas.


Si tratamos de analizar a la Educación Física a la luz de los principios de la nueva pedagogía, siguiendo a Benilde Vázquez(1989), nos encontramos que la misma alcanza su especial significado en los siguientes aspectos:

La propuesta hecha por Benilde Vázquez como modelo pedagógico para una educación física actual presenta las siguientes constantes:

Por su parte el Ministerio de Educación y Ciencias en el Decreto que estable las enseñanzas mínimas correspondientes a la Edudación Primaria y Secundaria obligatoria para educación física, en su introducción dice que el área de Educación física se oriente a:

En la misma introducción del Real Decreto a que estamos refiriendonos se dice que "la comprensión de la conducta motriz no puede aislarse de la comprensión del propio cuerpo como elemento presente en la experiencia de las personas e integrado en la vivencia personal".

La educación a través del cuerpo y del movimiento no puede reducirse a los aspectos perceptivos o motores, sino que implica además aspectos expresivos, comunicativos, afectivos y cognoscitivos.

El movimiento tiene además del valor funcional de instrumento, un carácter social derivado de sus propiedades expresivas y del significado que los otros le atribuyen en situación de relación.


Funciones del movimiento humano en la educación


Para determinar cuales son las funciones del movimiento dentro del currículo escolar, en tanto que más significativas, podemos resumirlas en las siguientes:

  1. Función de conocimiento

  2. Función anatómico-funcional

  3. Estética y expresiva

  4. Comunicativa y de relación

  5. Higiénica

  6. Agonística

  7. Catártica y hedonista

  8. De compensación

Como reconocimiento a la multiplicidad de funciones que tiene la E.F. los objetivos de la misma trata de desarrollar en los alumnos y alumnas:

Los tres ámbitos aquí reseñados resumen de alguna manera las posibilidades educativas de la educación física escolar.




3.-El deporte



Ya dijimos que las actividades físicas que podemos considerar como pertenecientes al ámbito de la praxiología y por consiguiente objeto de estudio de la misma las podemos clasificar o agrupar en cuatro apartados:

  1. Determinado tipo de actividades de aprehensión

  2. Actividades de expresión

  3. Las actividades lúdicas motoras y

  4. El deporte



Definición y orientaciones del deporte


El termino deporte es polisémico dado que es definido y analizado desde diferentes perspectivas y con múltiples interpretaciones. Pese a ello en nuestro caso vamos a considerar como deporte únicamente a un determinado tipo de actividades físicas que presentan los rasgos diferenciadores contenidos en la definición siguiente "situación motriz de carácter lúdico, competitivo, reglada en institucionalizada".

Con la definición dada para que una actividad física sea considerada como deporte debe darse en una situación motriz contextualizada en la que el movimiento con significación práxica sea parte pertinente de la misma, tenga un determinado carácter lúdico, sea competitiva o se desarrolle en forma de competición, posea un reglamento propio y este regida por una institución social reconocida.

El estudio y análisis de las diferentes manifestaciones de la motricidad humana, especialmente de la denominada deporte, se ha hecho desde distintas perspectivas y considerando a diferentes factores.

Para Cagigal,J.M.(1979 y 1990) el deporte es juego, ejercicio físico y competición y puede tener una doble orientación hacia el deporte-praxis y hacia el deporte-espectáculo. Orientado hacia el espectáculo el deporte es contacto social, política, profesión, trabajo, rendimiento y ocio pasivo. Cuando se orienta hacia la praxis es ocio activo, higiene-salud, desarrollo biológico, esparcimiento, educación, pausa en el tecnicismo (tregua), relación social y superación personal o ajena.

En este autor encontramos por tanto una diferencia fundamental entre lo que denomina deporte espectáculo cuyos fines están claramente encaminados hacia constituirse en una representación social para ser visto por públicos mayoritarios que no intervienen directamente en su práctica, y por la otra hacia una forma de realización personal y de participación activo en la praxis. Uno y otro deporte presentan características claramente diferenciadas aunque mantengan algunos puntos en común.

Para Santiago Coca (1993) el deporte le da al hombre una dimensión corporal dado que en su práctica es del todo necesaria la intervención y participación del cuerpo con tal tanto en su dimensión física como intelectual, asimismo lo sitúa en una realidad lúdica y recreativa en la que el juego es factor clave para su realización, pero además, también le posibilita en poner en juego su gestualidad y expresividad en muy diversas formas, le coloca ante un reto que debe afrontar dado que el deporte es competición y como consecuencia de todo ello lo hace un ser cultural, pues el deporte es uno de los elementos de la cultura de la sociedad actual.

Para Harris,D. (1976) las razones que llevan al hombre a la práctica deportiva pueden basarse en diversas teorías, entre las que se incluyen la necesidad de recreación, el dominio de la competición, la liberación de tensiones o catarsis, la eliminación del sobrante de energía, la imitación, el deseo de satisfacción personal y la preparación para la vida y la realización personal. Con ello la autora expone como el hombre al practicar deporte se ve impulsado a hacerlo por motivaciones y razones de muy diverso tipo.


Las acciones o movimientos deportivos


Otros de los aspectos que se han estudiado con especial atención, en el ámbito del deporte, son las causas o mecanismos de tipo motor que posibilitan la realización de los movimientos y las diferentes maneras o modos de efectuar dichos movimientos y acciones en cada uno de los deportes.

Dichos estudios han dado proporcionado un amplio conocimiento de los aspectos biomecánicos y fisiológicos del jugador o practicante, por una parte y por otra, de las estructuras funcionales o lógica interna de los deportes.

Si analizamos con detenimiento el desarrollo de la acción de juego en cualquier deporte, resulta fácil comprobar que dos de los componentes que determinan de manera prioritaria a dicha acción, son las características del individuo que actúa y la estructura del deporte de que se trate. Por ello parece necesario, que a la hora de plantearnos el proceso de enseñanza o de entrenamiento, del deportista y para cualquier deporte, abordemos de forma conjunta ambos aspectos, deportista y deporte.

Durante mucho tiempo los procesos de enseñanza y de entrenamiento deportivo, se han hecho tomando como referencia fundamental y casi exclusiva los componentes biomecánicos y fisiológicos del individuo, en menor medida la vertiente psicológica y en mucha menor aun las estructuras funcionales de los deportes.

En la última década, aunque sigue manteniéndose la prioridad en los componentes de tipo biológico, han aumentado de forma considerable la preocupación por el análisis y estudio de los aspectos psicológicos y de las estructuras y lógica interna de los deportes para conocer cual es su incidencia e importancia dentro de los ámbitos que estamos tratando.

Nosotros pensamos, que aunque los componentes de tipo biológico tienen una gran importancia en la preparación física del deportista, no ocurre lo mismo en el proceso de enseñanza de las diferentes acciones y situaciones que los deportes contienen y plantean, por lo que para poder proceder de una manera adecuada en los ámbitos de la enseñanza y el entrenamiento, se hace del todo necesario tener en cuenta las características de las estructuras y lógica interna de los deportes y los tipos de exigencias que los mismos presentan.

Resulta sorprendente comprobar como en muy raras ocasiones encontramos en la literatura especializada, autores que al abordar el proceso de enseñanza y entrenamiento deportivo, hagan un tratamiento diferenciado de la misma teniendo en cuenta la estructura y lógica interna de los deportes.

De una forma mayoritaria se dan directrices generales y se fijan criterios de actuación idénticos para todos los deportes, cuando es fácilmente comprobable que no todos los deportes son iguales y que exigen del individuo que los practica comportamiento diferenciados acordes con su estructura funcional. Resulta evidente que no es lo mismo enseñar a nadar que a jugar al fútbol o a luchar.

De acuerdo con lo anterior, se hace del todo necesario que consideremos como un factor determinante de los procesos de entrenamiento y enseñanza del deporte, a la lógica interna o estructura de los mismos, para lo cual debemos en primer lugar proceder a delimitar que entendemos por deporte y como clasificarlo a la luz de la praxeología motriz.

Existentes múltiples clasificaciones del deporte hechas con criterios muy divergentes y diferenciados las cuales nos permiten ver y analizar al deporte desde múltiples puntos de vista, pero a nosotros nos interesan especialmente las que lo hacen con carácter interno, es decir, aquellas que consideran como criterio su pertenencia motriz.

Por ello emplearemos en este trabajo la que desde nuestro particular punto de vista presenta una mayor especificidad y en consecuencia un mayor grado de aplicación al proceso de iniciación deportiva, que es la elaborada por Parlebas (1981) y que hemos expuesto anteriormente, y en cual empleando como criterio fundamental el tipo de interacción o relación que se da entre los participantes y entre estos y el medio físico en el que la actividad tiene lugar, establece dos grandes grupos denominados deportes psicomotrices y deportes sociomotrices, subdividiendo a estos últimos en tres subgrupos (de cooperación, de oposición y de cooperación/oposición).

La característica más significativa de los deportes psicomotrices, es que el individuo que actúa lo hace en solitario y en consecuencia no se produce ningún tipo de interacción o comunicación con otros participantes, aunque si puede existir con el medio.

Así, en los deportes psicomotrices una de las condiciones que debemos tener siempre en cuenta para proceder adecuadamente en la iniciación deportiva es ver si el mismo se desarrollo en un medio estable (gimnasia artística, natación lanzamientos de atletismo) o por el contrario tienen lugar en un medio inestable (escalada, tabla deslizadora a vela, o ala delta).

Los deportes de oposición, cuya característica diferenciadora más significativa es que siempre se desarrollan entre dos individuos que se enfrentan entre sí, con lo que se produce una constante interección negativa o de oposición entre ellos.

Partiendo de ese hecho capital que es el enfrentamiento de uno contra uno, en estos deportes de oposición a la hora de proceder en la iniciación deportiva, además de todas las circunstancias señaladas por los deportes psicomotrices, debemos considerar la distancia de guardia o enfrentamiento que se da entre los contendientes (nula, corta, media o grande) y los especiales comportamientos estratégicos que ello exige del individuo que actúa.

Los deportes de cooperación, al igual que los de oposición tienen como rasgo diferenciador más significativo la presencia del/los otro/s, pero en este caso con un comportamiento completamente diferente, dado que siempre será de colaboración.

También debemos tener presente que la colaboración puede ser sólo entre dos o entre varios, y en uno y otro caso el desarrollo de la acción presenta diferencias, dado que no es lo mismo una interacción de una a uno que una interección múltiple en la que participan varios individuos.

Cuando la cooperación es en equipo, debemos diferenciar aquellos casos en que es sumativa de la que es interactiva, no es lo mismo un equipo de relevos que un equipo de remeros o escaladores, donde todos actúan simultáneamente.

Al igual que para los otros dos grupos de deportes ya vistos, para los de cooperación, cuando se procede a la iniciación es necesario considerar el resto de los factores ya señalados, de cualidades físicas prioritariamente solicitadas, modelos técnicos dominantes, uso o no de materiales o implementos y estandarización o no del espacio de acción.

Los deportes de cooperación/oposición, presentan como rasgo más significativo, precisamente el hecho de que se da simultáneamente la cooperación y la oposición por un número variable de individuos, con lo que las interacciones son a la vez negativas y positivas y que como consecuencia de ello el factor decisión o comportamiento estratégico se convierte en predominante para la puesta en acción o desarrollo práctico.

La comunicación es así mismo parámetro fundamental, además del resto de los aspectos ya considerados para los otros grupos de deportes.

Estos son los deportes que presentan mayor grado de complejidad en su estructura o lógica interna, por lo que quizá un adecuado planteamiento del proceso de iniciación deportiva podría ser empezar por los deportes psicomotrices, seguir con los de oposición, luego los de cooperación y por último los de cooperación/oposición.




4.-Consideraciones finales



Durante mucho tiempo fue la máquina de primer género la referencia fundamental para estudiar y analizar al hombre en movimiento, en las últimas décadas es la máquina energética la que sirve de modelo básico con algunas aproximaciones a la máquina informacional.

Con la máquina se introduce la idea de sistema, ya que la misma se define, como un sistema de fuerzas medibles sin embargo es necesario conciliar esta primera definición de sistema, que se revela limitado en su uso, con el construido en lingüística, el cual se define como el estudio de los sistemas de signos.

Recurriendo a Piaget,J.(1947) y sobre todo a Freud,S.(1938), es posible analizar el paso de la referencia de sistemas de fuerzas hacia la referencia a sistemas signos. Aquí en el orden de las realidades físicas las causas no son ya fuerzas sino significaciones.

Hoy día, según Brousse,M.,H.(1992), la energía y el energitismo no son modelos epistemológicos fecundos en las ciencias humanas, pese a que en actividad física y en deportes sigan siendo referencias fundamentales.

Incluso en el ámbito de las máquinas, los progresos realizados, van orientados hacia la realización de investigaciones en las que son la conceptualización de la física en términos de combinatorias, es decir, de simbologías no naturales, las que predominan.

El registro de lo simbólico no apela ya a una energética. Exige un trabajo de articulación en el campo de la lingüística, donde las leyes son universales, con la función particular de la palabra referida a la historia de cada uno. Se teoriza tomando como base la lingüística como análisis de combinatorias de significantes que constituyen las formulas de cada sujeto.

En conducta motriz se va por el mismo camino, si bién la referencia lingüística se sitúa en la comunicación motriz, con lo que es la comunicación práxica la que nos ocupa.

No negamos que la energía esta en el corazón de las actividades físicas, ya que tanto la educación física como el entrenamiento, están en el centro de los compromisos motores y que de alguna manera debemos tener en cuenta al organismo. Pero las prá cticas motrices, antes que gasto de energía, son construcciones de relaciones significantes, decisiones, estrategias, al servicio de las cuales se coloca la energía.

En educación física y conducta motriz, la noción de energía debe ser abordada como significación, inmersa en un mundo de signos, si queremos llegar a comprenderla.

La identificación entre energía y actividad física, tan en boga en la actualidad en el ámbito del deporte y de la educación física, conduce a privilegiar a los modelos mecánicos (cuerpo máquina simple,termodinámica, cibernética), que pese a su gran utilidad se revela reducionista e insuficiente para entender al individuo que actúa en el campo de las practicas motrices.

Para poder progresar, parece necesario, que en alguna medida, abandonemos la lógica cuantitativa para aproximarnos a una cualitativa, sustituir la aproximación en términos de fuerzas por otra en términos de estructura.

Como dice During,B.(1992) debemos hablar de conductas motrices y energía, en vez de energía y conductas motrices, ya que son las conductas motrices las que nos llevan al análisis de la energía.

La conducta motriz es una relación significativa que se forma fundamentalmente de la relación con el medio, los objetos y los otros, que pasa por la motricidad y tiene un sentido en lo motor pero no se queda en ello.

El ser humano, como ser inteligente que es, está comprometido no solamente con un universo de fuerzas, sino que al mismo tiempo también lo está en un mundo de sentidos o significaciones, que son las que en última instancia caracterizan a la puesta en juego corporal de una persona actuando en relación con el medio.

Debemos llegar a la conclusión que en la enseñanza y el entrenamiento de la actividad física y conducta motriz, es necesario hacer una transformación radical de la gran mayoría de los concepto en uso, de manera que se acepte que no se enseñan tareas, gestos,fragmentos de habilidades, montajes comportamentales, sino estructuras, incluso reglas o principios organizadores de nuestros movimientos.


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