Telemática y educación: expectativas y desafíos



Jesús M. Salinas

Universidad de las Islas Baleares

Departamento de Ciencias de la Educación

dcejsi0@ps.uib.es





Contenido


  1. La introducción

  2. Los escenarios

  3. Aplicaciones educativas

  4. Los usuarios

  5. Los servicios educativos

  6. La comunicación educativa

  7. La universalización de la información

Referencias bibliográficas



1. Introducción



Todavía hoy puede hablarse de tres tipos de redes: de telefonía, de datos y de distribución de televisión. Y digo todavía hoy porque estos tres tipos de redes tienden a fundirse y cada vez será más difícil diferenciarlas. En cualquier caso, nosotros nos limitaremos a las redes de datos, en cuanto constituyen la base de la telemática.

Es indudable que el fenómeno no es nuevo: la combinación de telecomunicaciones e informática surge desde los primeros momentos. Lo que ha ocurrido en nuestros días es una especie de boom alrededor de las redes, y más en concreto, alrededor de Internet. Aspectos relacionados con la telemática, que hasta hace poco tiempo encontrábamos en las revistas especializadas (en relación a su hipotético uso en educación debíamos acudir a las revistas de tecnología educativa), hoy es habitual encontrarlos en las publicaciones de divulgación general. Internet que surge de redes dedicadas a la investigación de tipo militar y, sobre todo, académica se ha convertido en un fenómeno social: Los ciudadanos parece que deben conectarse a Internet si quieren sentirse verdaderamente integrados en la cultura de este final de siglo, comienza a ser habitual que la gente navegue por el ciberespacio, por un mundo mágico de información, etc... Además de las informaciones académicas y de investigación, en estos momentos podemos encontrar información comercial, de entretenimiento y ocio, etc..

En nuestro ámbito también ha creado ciertas expectativas y al parecer las redes van a solucionar algunos de los graves problemas que tiene planteados la formación. Sea como fuera, la educación parece ser uno de los campos privilegiados de explotación de sus posibilidades comunicativas.

Pero ¿Qué ha cambiado en el mundo de la telecomunicaciones estos últimos meses respecto a los procesos de enseñanza-aprendizaje? Conviene decir de antemano que ni en la enseñanza se han producido cambios en relación a los medios que utiliza, ni en el mundo de las telecomunicaciones se han producido espectaculares avances tecnológicos. En esencia, seguimos usando parecidos instrumentos a los que vienen usandóse por la comunidad científica, principalmente, desde hace dos décadas.

Quizá la actual situación pueda explicarse por la facilidad de acceso a la información y por la organización hypertextual de los documentos accesibles, que de acuerdo con el proyecto World Wide Web creado por el CERN y desarrollado principalmente por NCSA ofrecen la información en Internet como si de materiales multimedia globales se tratara.

Todo esto ha hecho cambiar el panorama de las redes de comunicación, redes superpuestas e independientes de las redes de telecomunicación formadas por personas que solicitan, proporcionan e intercambian experiencias e informaciones sobre temas de interés común. Las redes que hasta ahora se apoyaban en redes de instituciones y proporcionaban sus propios servicios de información han ido evolucionando hacia inicativas particulares, proporcionando informaciones cada vez menos estructuradas...

Todos estos avances en el mundo de las telecomunicaciones hacen que la telemática tenga cada vez más peso en actividades de formación. Estos avances y las posibilidades educativas que ofrecen representan expectativas nuevas, a la vez que claros desafíos para los que estudiamos y trabajamos en el mundo de la educación.

Al igual que ocurre con la sociedad entera, o con el sistema productivo, esta evolución tecnológica afecta a los sistemas de enseñanza, no solo en los medios didácticos sino en todos los elementos del proceso educativo: los objetivos de la educación para la era de la información, los actores: usuario/profesor, la institución que distribuye la enseñanza, la relación de comunicación,.... En definitiva las redes constituyen un claro desafío para la educación en la era de las comunicaciones, pero al mismo tiempo la educación, por ser uno de sus campos preferentes de utilización constituyen a su vez un desafío para las redes y los servicios de información que en ella actuan.

De algunas de estas expectativas y desafíos me gustaría ocuparme en este trabajo. Para ello me detendré en algunos de los aspectos relacionados con el aprovechamiento educativo de la telemática que presentan una doble vertiente: el acercamiento a la educación desde las telecomunicaciones y el acercamiento a las redes desde el campo educativo. Dejaré al margen, consciente de mis limitaciones, otro tipo de análisis de corte más sociológico sobre el papel que las redes van a desempeñar en una sociedad de soledades organizadas, sobre la fragmentación de las audiencias, etc..



2. Los escenarios



Los cambios que introducen las tecnologías de la comunicación, además de incidir directamente en los aspectos tecnológicos, afectan al marco en el que se desarrolla la comunicación. En este sentido, para conocer el papel de la telemática, debemos atender a la implantación de los nuevos sistemas apoyados en las redes, sobre todo en lo que al acceso y utilización por parte del usuario se refiere (entendiendo por usuarios tanto profesores como alumnos). En este sentido, las fórmulas utilizadas convencionalmente dejan paso a nuevos escenarios de aprendizaje surgidos de nuevas situaciones, determinadas en gran medida por las coordenadas espacio-temporales y por las posibilidades tecnológicas.

Aparecen nuevos escenarios que cambian las oportunidades comunicativas y, en consecuencia, educativas. Cada uno de estos escenarios viene determinado, no solo por la disponibilidad tecnológica, sino también por las características del usuario del aprendizaje. No son los mismos usuarios (no presentan las mismas necesidades de aprendizaje, las mismas motivaciones, la misma independencia, situaciones socio-económicas, las mismas condiciones y disponibilidades, etc..), o no pretenden los mismos aprendizajes, los que aprenden desde el hogar, que los que lo hacen desde la estación de trabajo, p.e.

Al mismo tiempo, las circustancias organizativas en las que se situan cada uno de estos escenarios determina el acceso a los materiales de aprendizaje y la comunicación educativa que se configura.


a) El hogar

En general, la disponibilidad tecnológica es limitada y ello hace que el acceso a los recursos de aprendizaje también lo sea. El tipo de aprendizaje desarrollado en este escenario se apoya en gran medida en materiales distribuidos por canales clásicos, reservando la utilización de las redes para el feed-back, la comunicación -electrónica- con el tutor y las conexiones con otros alumnos y sobre todo con centros de recursos de aprendizaje de materiales de referencia.

La gran capacidad de intercomunicación que se va proporcionando mediante RDSI, fibra óptica, etc.. unido al crecimiento de los materiales de aprendizaje a disposición de los usuarios en las redes pronostican un crecimiento de estos tipos de aprendizaje crecimiento que vendrá dado por el grado de accesibilidad, de productividad y de calidad.


b) La estación de trabajo

Desde la perspectiva de la organización, los centros de trabajo, en cuanto centros educativos presentan, una estructura, administrativa y operativa, más fuertemente centralizada que las instituciones educativas. Estas se ven obligadas, en general, a apoyarse en programas de formación externos y ello posibilita un mayor protagonismo a las telecomunicaciones.


c) Centros de recursos de aprendizaje

Este concepto, aún teniendo cierta tradición pedagógica, debería revisarse debido al impacto de las nuevas tecnologías de la comunicación. Wang (1994) describe el centro de recursos de aprendizaje como un área o áreas donde el estudiante individual o en grupo puede ir a aprender a través del uso de medios, y entre las principales funciones que debe cumplir incluye:

En el caso de las instituciones el centro de recursos de aprendizaje tiende a confundirse cada vez más con la institución misma. En muchos casos, podría coincidir con las instalaciones de actividades presenciales de las mismas. No es suficiente, ya, custodiar y gestionar materiales de aprendizaje para una institución u organización aisladamente. Hoy no puede concebirse un centro de recursos de aprendizaje sin hacer referencia a la aplicación de las nuevas tecnologías a la enseñanza.

Pero, además, debe cumplir la función de servir de conexión con el exterior. Y en este caso, el Centro de Recursos de Aprendizaje debe servir para poner los recursos de la propia institución no solo a disposición de los usuarios propios, sino de todos los posibles usuarios que accedan por la red.

Las perspectivas que ofrecen las redes para cada uno de estos escenarios implican cambios en las claves organizativas en cuanto a combinación de los escenarios y la configuración de servicios integrados de aprendizaje. Estos nuevos servicios, fundamentados en el concepto de campus electrónico o campus en-línea, vendrían a integrar en un mismo sistema de distribución de la formación los tres escenarios descritos.

Se trata de nuevas formas de enriquecer y mejorar la calidad del currículum y de la formación. En los servicios integrados de formación la tecnología puede enlazar profesores y alumnos de todos los niveles educativos -elemental, secundaria, superior.., así como de las empresas y la comunidad- y proporcionar una amplia variedad de experiencias, información, materiales y posibilidades de comunicación. Se trata, en definitiva, de incrementar las oportunidades educativas.

Estos nuevos escenarios, que respecto al sistema de educación primaria y secundaria tiene un papel secundario, en cuanto solo es aplicable a situaciones geográficas, personales, etc.. muy concretas, deben ser considerados en cuanto a preparación para un mundo dominado por las telecomunicaciones, donde los ciudadanos necesitarán fundamentalmente destrezas comunicativas.

En efecto, las circustancias tecnológicas, culturales y sociales en las que se desenvuelve la actual sociedad exigen, ya, nuevos objetivos a la educación. La educación para el empleo, que ha sido una de las principales preocupaciones de la era industrial, pasa a constituir uno solo de los objetivos del nuevo orden de la educación caracterizado por los siguientes objetivos:

El influjo de la evolución de la sociedad, a la que ha contribuido sin duda la evolución misma de las telecomunicaciones, requiere plantear estos nuevos objetivos. En el futuro la obtención y organización de la información se convertirá en la actividad vital dominante para mucha gente, y en este contexto las redes tendrán un gran peso específico. Al mismo tiempo que contribuyen al vertiginoso cambio que exige nuevas destrezas y cambios en los objetivos, deben contribuir a su logro. Ello constituye uno de los grandes desafíos para las redes, atender a las nuevas necesidades educativas que la evolución de la sociedad y la evolución misma de las telecomunicaciones generan, y la anticipación de las necesidades educativas que la evolución futura planteará.


3. Aplicaciones educativas



El impacto de Internet en la sociedad, y en consecuencia la actualidad de la telemática, se ha debido a la posibilidad de utilizar hipermedia dentro del proyecto World Wide Web. Sin embargo, los usuarios de Internet se han comunicado tradicionalmente utilizando otros sistemas más sencillos, pero altamente eficaces:

Para disfrutar de los servicios existentes en Internet el usuario dispone de distintas aplicaciones comunicativas con potentes protocolos cada día más potentes y sofisticados que desarrollar poderosamente los sistemas meencionados. En la actualidad podemos hablar de:

  1. Aplicaciones de Correo electrónico (e-mail). Es el primero, más simple y el más extendido de los servicios. El funcionamiento es similar al correo convencional, realizándose a través de ordenadores y de forma casi instantánea. Cada usuario posee una dirección electrónica (En mi caso, dcejsi0@ps.uib.es). En el servidor de mi universidad (ps.uib.es) se almacenan los mensajes que voy recibiendo. Al conectarme puedo ver el listado de los mismos, leerlos, guardarlos, contestarlos, etc.. Un caso particular lo constituyen las listas de distribución, donde cualquier suscriptor puede recibir y aportar gran cantidad de información sobre un tema.

  2. Newsgroups. Aquí es el servidor el que se suscribe a un news group. Podemos ver los temas de discusión y seleccionar los que nos interesa. A diferencia de las listas de distribución, aquí no nos llega la información a nuestro servidor, sino que tenemos que acceder al que sostiene el grupo sobre el tema que nos interesa.

  3. File Transfer Protocol. Distintas aplicaciones facilitan el traslado de un archivo (datos, programas, textos, etc..) de un ordenador a otro, incluso si los ordenadores tienen diferente sistema operativo o de archivado. Requiere saber el nombre o dirección del servidor. Muchos servidores permiten el acceso a una parte de sus directorios a cualquier usuario: Son los FTP-Anónimo

  4. Telnet. EL protocolo Telnet permite a un usuario de Internet acceder a un servidor remoto desde su ordenador local y operar como si estuviera directamente en el servidor remoto.

  5. Conversación o conferencias. Son aplicaciones que permiten el intercambio de mensajes simultáneo. La pantalla queda dividida en dos partes y cada uno escribe en una parte y recibe en la otra. Pueden darse, también, conversaciones a varias bandas o forums.

  6. Gopher. Gopher combina las características de los news y las bases de datos en un sistema de distribución que permite ojear una información organizada de forma jerárquica o buscar una determinada información en índices de texto completo. Esto se consigue mediante una interface intuitiva (ventanas con carpetas e iconos) y amable: se presentan en su pantalla distintas carpetas, documentos, herramientas de búsqueda,... y puede ejecutar, leer, editar...

  7. WWW (World Wide Web). La 'telaraña mundial' combina técnicas de recuperación de la información con el hipertexto para construir un fácil pero poderoso sistema de información global. Tenemos posibilidad de navegar a través de documentos multimedia que contienen información textual, gráfica, imágenes, sonidos, vídeo, y con conexiones que llevan al pulsarlas a otro documento que puede estar en el mismo servidor o en la otra parte del mundo. Mediante distintas aplicaciones (Mosaic, Linx, Netscape, etc..) el usuario, con la misma sensación que si estuviera en pantallas de su propio ordenador, se introduce en un espacio comunicativo en el que se mueve de servidor en servidor, de pantalla en pantalla seleccionando y pulsando el ratón.

  8. Otras herramientas. Existen otro tipo de aplicaciones que ayudan a moverse entre la información. Hay buscadores de archivos, de usuarios, de servidores...

Estas aplicaciones que nos permiten acceder a los recursos existentes en Internet, también tienen aplicabilidad en niveles de menor alcance como redes metropolitanas o redes locales. En cualquier institución que disponga de una red local pueden intercambiarse correo, ficheros, puede conectarse a un ordenador remoto, etc... En todo caso lo que cambian son las aplicaciones mismas, pero existe la voluntad de compartir recursos e intercambiar información.

Las redes, además de proporcionar variadas posibilidades comunicativas, configuran nuevos sistemas de enseñanza ya que no solo inciden en los aspectos tecnológicos, sino que afectan tanto a los sujetos del proceso de aprendizaje, como a la organización.

Las coordenadas espacio-temporales, por ejemplo, en las que se desarrollan las experiencias de enseñanza-aprendizaje a través de las telecomunicaciones tienen poco -y cada vez menos- que ver con las que se han manejado en los sistemas tradicionales de enseñanza. Para designarlas ha surgido el concepto de "ciberespacio". La creación de un ciberespacio educativo para la educación, que anula las barreras del espacio físico, permite la aparición de nuevos "lugares" educativos y de nuevas relaciones de enseñanza suele abordarse bajo conceptos como campus virtual, aula virtual, campus en línea, clase electrónica, campus electrónico....

La diversidad de experiencias educativas que están explotando las posibilidades de la telemática desde la etapa preescolar hasta la educación superior podemos agruparlas de la siguiente manera:

  1. Redes de aulas o círculos de aprendizaje. Se trata de experiencias complementarias de las modalidades organizativas convencionales y que enlazan aulas de diferentes lugares donde se comparten información y recursos, y se potencian los proyectos comunes y la interacción social. Estas experiencias abarcan desde redes internacionales de aulas de primaria o de preescolar hasta redes universitarias o de formación profesional. Participan en programas de formación coordinados o se intercambian experiencias, información y participan en proyectos relacionados con los acontecimientos actuales, con problemas y temas sociales, ambientales, políticos, científicos o de investigación.

  2. Sistemas de distribución de cursos on-line (clase virtual o clase electrónica). Se pretende la sustitución de las aulas tradicionales por el acceso a los programas y experiencias de aprendizaje a través de redes y se dirige a los alumnos o usuarios de la formación de una misma institución. Los alumnos desde distintos lugares dentro o fuera de la institución siguen los cursos, o algunas actividades del mismo, a través de conferencias electrónicas sincrónicas o asincrónicas y utilizando algunos otros recursos de la red.

  3. Experiencias de educación a distancia y aprendizaje abierto. En este caso las redes son utilizadas para facilitar la comunicación entre tutor y estudiante, para potenciar el aprendizaje colaborativo y los proyectos de grupo y para facilitar la discusión entre los protagonistas de la formación.

  4. Experiencias de aprendizaje informal. Se trata fundamentalmente de la utilización de las redes de información formadas por los enlaces electrónicos entre diferentes comunidades de enseñanza y aprendizaje para facilitar la adquisición de información y la construcción de conocimiento que representa una activa forma de aprendizaje informal e intercambio de información. En esencia, abarca el uso de los recursos que están disponibles en Internet en procesos de aprendizaje autónomo: Contactos e intercambios con personas (expertos, colegas,..), acceso a archivos de instituciones formativas, participación en grupos de discusión moderados o no,...

Es indudable que los cuatro tipos no tienen la misma aplicación en los sistemas educativo de primaria y secundaria. A nuestro entender, serían el primero y el cuarto los más adecuados para su explotación en estos sistemas, ya que por una parte, es importante que nuestros alumnos comiencen a participar en proyectos de comunicación universal e intercambio de cara a abrir perspectivas universales (multiculturales,...); y por otro conviene que adquieran junto a las destrezas de gestión y manejo de la información necesarias para el s:XXI, unos criterios que le permitan discernir entre la masa de información.



4. Los usuarios



Desde la perspectiva de los usuarios de la información, los retos que se nos plantean están relacionados con el acceso mismo a la información, con los propósitos para dicho acceso y con el escenario donde se produce el aprendizaje.

El problema del acceso a la información ofrece un doble panorama:

  1. EL acceso propiamente dicho. Aunque se suele describir el acceso como una cosa fácil, lo primero que ocurre al conectarse a Internet es que la vida se llena de Pes: TCP/IP, Mac TCP, PPP, SLIP,HTTP, FTP,...... Además de los requerimientos de hardware y de disponer de un servidor, es necesario el dominio de cierto software básico. Debemos preparar pues a nuestros alumnos respecto a ciertas destrezas que les faciliten el aceso. Debemos reflexionar, también, sobre las desigualdades que pueden producir la disponibildad tecnol´gica en el hogar, etc..

  2. La selección de la información. Suele decirse que navegar por la información es fácil. Es fácil si entendemos navegar como no saber lo que se busca hasta que se encuentra. Navegar, o quasi-naufragar es fácil, pero acceder a la información que uno necesita requiere ciertas destrezas que en este momento no se proporcionan. Esto se convertirá cada vez en una necesidad más acuciante debido a la gran cantidad de información.

Los retos que plantean ambas situaciones dependerán en gran medida del escenario de aprendizaje (el hogar, el puesto de trabajo o el centro de recursos de aprendizaje), es decir el marco espacio-temporal en el que el usuario desarrolla actividades de aprendizaje. El apoyo y la orientación que recibirá en cada situación, así como la diferente disponibilidad tecnológica son elementos cruciales en la explotación de la telemática para actividades de formación.

En cuanto al tema de los propósitos de los usuarios, tal como señala Whiting (1988) para los usuarios adultos, el mayor, y virtualmente el único reconocido por educadores y estudiantes, es el auto-avance hacia objetivos personales y relacionados con el empleo (promoción, incremento de la cualificación, salarios,..). Desde una consideración más realista, los requerimientos explícitos o implícitos los clasifica este autor en:

  1. Curiosidad. Obteniendo información o conocimiento casi por casualidad sin ningún objetivo o necesidad definidos.

  2. Carrusel. Interés en una variedad de temas, pero buscando información solo cuando se tiene tiempo disponible, o cuando breve o marginalmente se siente motivado a hacerlo.

  3. Busqueda de información. Existe una necesidad de información y conocimientos específica que es buscada, obtenida y utilizada. Esta información es, con frecuencia, al final descuidada y olivdada.

  4. Aprendizaje informal. Aprendizaje emprendido para satisfacción personal que puede llevar o no a calificación, título o serie de destrezas reconocidos.

  5. Aprendizaje formal. Aprendizaje para una particular serie de objetivos externos como satisfacción de criterios sumativos para un curso conducente a un título o calificación.

  6. Estudio y erudición. Descubrimiento de nuevo conocimiento para benefición personales o altruistas; investigación.

Conocer y proporcionar herramientas diversificadas que satisfagan estas demandas en los usuarios de tipo educativo constituye otro de los retos que las redes ofrecen para la educación. Se hacen necesarios servicios lo suficientemente flexibles para canalizar desde los accesos aleatorios a la información hasta verdaderos proyectos de trabajo colaborativo.

En este terreno adquieren creciente importancia todos aquellos servicios de orientación y herramientas de búsqueda de la información, los servicios que conducen a otros servicios, las bases de datos de servidores, etc.. En definitiva, cada vez tendrán más importancia los servicios que gestionan, administran y ordenan la información, y la existencia de servicios de este tipo destinados al mundo educativo requiere atención.



5. Los servicios educativos



En la actualidad los proveedores de Internet que ofrecen servicios educativos son escasos y en una gran mayoría responden a esquemas y modelos ya existentes. Es decir, no se ha innovado respecto a los sistemas educativos que puedan explotar las posibilidades de las redes.

En una clasificación provisional podríamos hablar de información institucional (científica, de información general, presencia institucional, etc..) comercial (entretenimiento, comercial propiamente dicha,...) y personal (en la que el usuario se convierte en proveedor). Parece lógico que, salvo excepciones, los servicios educativos se encuentren entre las primeras. Para estudiarlas podemos servirnos de las cuatro categorías que propone Romiszowski (1994) para los servicios con potencialidades educativas: De comunicación (el servicio informa a la gente, hay intercambio de información), de entretenimiento (la gente disfruta del material y de su uso), de motivación (la gente es influenciada, persuadida, convertida....) y de educación (aquí se aprende algo del material).

Todos ellos responden a esquemas de sus correspondientes servicios que existían en la sociedad. Muchas veces el diseño de los servicios responde más a las necesidades (o intereses) de las instituciones u organismos que diseñan el sistema que a los intereses o demandas de los posibles usuarios. En este terreno uno de los desafíos se encuentra en el diseño y desarrollo de nuevos sistemas que exploten las verdaderas posibilidades comunicativas de las redes, sin pretender sustituir las actividades tradicionales.

Por otra parte, cada vez más la información en las redes se debe a iniciativas particulares, claramente desestructuradas. Este fenómeno que ofrece una faceta claramente positiva de generalización y democratización del control de la información plantea el peligro de información tendenciosa y sin contrastar.

Desde la perspectiva educativa esta tendencia se podría analizar a la luz de las propuestas utópicas de Illich, cuando planteaba los servicios de educación formal como tramas de aprendizaje que permitirían el acceso del estudiante a cualquier recurso educativo a través de cuatro redes (una que facilitaría el acceso a cosas o procesos del aprendizaje formal; en la segunda las personas harían públicas unas listas de sus habilidades, la tercera supone una red de comunicaciones que permita a las personas describir las actividades de aprendizaje a realizar y la búsqueda de compañeros para lograrla y por último este servicio supondría un catálogo de direcciones y descripciones de profesionales). En efecto, las posibilidades actuales de las telecomunicaciones de cara a la educación parecen materializar la utopía de algunos de los movimientos de crítica y renovación educativa aparecidos en los años 60, entre los que destaca el movimiento de desescolarización bien conocido en el ámbito educativo.

El desafío, aquí, se encuentra la capacidad de las instituciones para adaptarse a esta situación y proporcionar a sus propios servicios la flexibilidad necesaria para esta nueva situación, por una parte, y en el cambio de los esquemas de análisis para antender a las iniciativas de carácter particular y poder articularlas en nuevos sistemas educativos, por otra.



6. La comunicación educativa



También la comunicación educativa que se establece a través de las redes ofrece multitud de puntos de análisis. Entre ellos, el control sobre el proceso me parece uno de los más significativos. El que el usuario disponga de la iniciativa en la comunicación puede ofrecer la engañosa imagen de que ejerce el control de la información y de que nos encontramos en una comunicación bidireccional y equilibrada. En efecto, los protagonistas de las comunicaciones en las redes cambian de rol. Por una parte, existe una aparente tendencia hacia la democratización de la comunicación a través de las redes desde el momento que cualquier usuario puede convertirse en proveedor de información. Pero esto no sucede exactamente así, lo mismo que no sucede con otros medios considerados tecnológicamente neutros.

Puede servir como imagen la traslación al terreno comunicativo de una nomenclatura totalmente tecnológica: el binomio cliente-servidor. Describe la intercomunicación electrónica y la forma de distribución de la información, pero repercute, al mismo tiempo, en los aspectos comunicativos del sistema. Cuando se habla del acceso a la comunicación "quasi" universal a través de Internet, lo que fundamentalmente se ofrece es la posibilidad de convertirnos en clientes de proveedores de información no contrastada, generalmente sesgada y que responde a los intereses del distribuidor en proporcionarla. En muchos aspectos estamos recogiendo materiales que suelen colarnos en nuestros buzones.

No quiero con ello dar una imagen falsa de la información que se dispone en Internet y que en la mayoría de ocasiones resulta enriquecedora, sino llamar la atención sobre el hecho de que accedemos no a la información que nosotros queremos, sino a la que nos dejan. Esto tiene una gran importancia desde el punto de vista educativo, sobre todo en lo relacionado con el acceso aleatorio a la información que puede considerarse dentro del aprendizaje informal.



7. La universalización de la información



El extraordinario aumento del número de usurios está conduciendo a la generalización de la utilización de las redes. Uno de los temas más manidos respecto a las redes es la posibilidad de acceder a servidores que se encuentran en las antípodas como si estuvieran en nuestra propia ciudad. Podría parecer que Internet se utiliza para accesos a puntos lejanos y para intercambios con personas de otros continentes.

Sin embargo, esta posibilidad, que existe, de poco sirve para fines educativos. Sin rechazar el acceso a servicios educativos remotos y las potencialidades educativas del intercambio de experiencias, el contraste cultural, etc.., debemos indicar la necesidad de constituir servicios educativos en servidores locales (Serra, 1995) .

Estos servidores, no solo ajustan de modo más pertinente los programas educativos a las necesidades concretas, sino que puede proporcionar interfaces culturales para un adecuado acceso a servidores foráneos, a esos servidores remotos, al mismo tiempo que incrementa las oportunidades educativas, lo que no quiere decir proporcionar a todos los usuarios los mismos servicios.

Son necesarios servicios que porporcionen cursos y materiales de aprendizaje de caracter básico y conocimientos profesionales relacionados con una mejor adecuación al contexto cultural, al mismo tiempo que organizar servicios que contribuyan a un mayor acceso a las enseñanzas regladas, sobre todo en los tramos superiores y servicios que proporcionen oportunidades de formación e intercambio de experiencias. Estos servicios, necesariamente deben establecerse a nivel local, sin que ello se entienda como servicios aislados.

Las tradicionales instituciones de enseñanza pasan a constituir simples nodos de un entramado de redes entre las que el alumno-usuario se mueve en unas coordenadas más flexibles y que hemos denominado ciberespacio. Los cambios en estas coordenadas espacio-temporales traen consigo la aparición de nuevas organizaciones de enseñanza que se articulan por una parte en uno o varios centros de aprendizaje para configurar el llamado campus electrónico, y por otra se constituyen como consorcios o redes de instituciones. En ambos casos los sistemas de enseñanza se caracterizan por la modularidad y la interconexión y tienden a un incremento en el acceso y en la calidad de la educación.

A pesar de la urgencia de disponer de servidores locales, una institución educativa que se apoye en redes de aprendizaje, no puede limitarse a proporcionar sus propios materiales para el acceso de sus estudiantes desde el propio hogar o desde uno o varios centros de aprendizaje. Los distintos servicios que mediante las telecomunicaciones pueden proporcionar servicios educativos en un campus electrónico pueden configurarse como centros de aprendizaje. Cada institución, cada servidor local, al mismo tiempo que constituye un nodo en el consorcio o red de aprendizaje, puede establecer uno o varios centros de aprendizaje. En cualquier caso, debería proporcionar los siguientes servicios:

Podemos volver, para acabar, a las propuestas de Illich (1970) para quien un buen sistema educacional debería tener tres objetivos: proporcionar a todos aquellos que lo quieran el acceso a recursos disponibles en cualquier momento de sus vidas, dotar a todos los que quieran compartir lo que saben del poder de encontrar a quienes quieran aprender de ellos, y dar a todo aquel que quiera presentar al público un tema de debate la oportunidad de dar a conocer su argumento. En esta misma línea, la construcción de una utopía educativa constituye uno de los más atractivos desafíos para la educación y las nuevas tecnologías.



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Referencias bibliográficas



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