Docencia y aprendizaje en la red. La red de estudiantes de la UAM


Javier Poves Paredes

Dtor. Aulas de Informática

Universidad Autónoma de Madrid

javier.poves@uam.es






NOTA

Este texto fue presentado en el II Congreso Nacional de Usuarios de Internet e
Infovía (Madrid, Febrero 97). Se reproduce con la autorización
de los poseedores de la Propiedad Intelectual a efectos de difusión de
la investigación. Queda expresamente prohibida la difusión de
copias impresas de este texto.




Contenido







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El porqué de estar aquí con Uds.


Aunque mis estudios iniciales fueron de Ciencias Físicas, mi profesión es la de profesor. Aunque tengo estudios de Informática, nunca he pretendido serlo, pero he dedicado muchos esfuerzos a facilitar el acceso a la Tecnología por parte de los entornos educativos. Actualmente, reparto mi actividad entre un proyecto de innovación educativa en los Centros de Secundaria, el proyecto Ciberaula en colaboración con el ICCE; la colaboración con La Ciberteca, un cibercafé de acceso público a Internet, y la de ser Director de Aulas de Informática en la UAM.

La actividad que desarrollo en la UAM se centra en planificar y gestionar los recursos informáticos y de redes de comunicaciones puestos al servicio de profesores y estudiantes para su actividad, para la docencia y para el estudio.

El caracter de mi ponencia quiere ser eminentemente práctico, es decir, enfocado hacia la realización práctica de los postulados y la consecución de los objetivos concretos. Por ello las reflexiones que me voy a permitir realizar no son fruto del desarrollo de principios teóricos o de la experimentación en el laboratorio, sino producto de la acuciante necesidad de aportar soluciones a situaciones reales y fruto de la observación en vivo del uso que algunos profesores y miles de estudiantes hacen de los recursos tecnológicos que la Universidad pone a su disposición.


Las Aulas de Informática de la UAM


Aulas de Informática es heredera de los Laboratorios de Informática surgidos en 1986 en la UAM, como resultado de la iniciativa de un grupo de profesores de poner medios informáticos al alcance de los estudiantes, y poder utilizarlos como soporte de alguna actividad docente. En aquellos años la E.A.O. era el paradigma básico de acercamiento, y los ordenadores eran IBM XT con 256 KB de RAM y sin disco duro, con pantallas de fósforo verde. ¡ Hace 10 años !

De aquella iniciativa se conserva alguno de los elementos claves de este modelo: la centralización de la planificación y gestión de los recursos informáticos dedicados a la Docencia.

La implantación de Aulas de Informática en todas las Facultades

En el año 1991 se produjo la renovación de todo el equipamiento, y se redefinió por primera vez la función de Aulas de Informática. Pasa de controlador del uso de los equipos, a ser un verdadero gestor de los entornos:

En estos años han sido los propios estudiantes los protagonistas del proceso de desarrollo de Aulas de Informática, y han inducido a sus profesores, en muchos casos, al uso de los recursos informáticos. Han colaborado como becarios, manteniendo las instalaciones, realizando las adaptaciones necesarias, siendo monitores de sus compañeros en el acceso al uso de los ordenadores, etc. En un buen grado Aulas de Informática son de, para y por los estudiantes.


Algunos elementos característicos del entorno: el espacio-tiempo educativo



El espacio físico, el aula, permanece inalterada en su definición desde hace siglos: un lugar para el profesor frente al que se sitúan los lugares para los alumnos en un espacio cerrado por cuatro paredes; esta disposición básica soporta la transmisión de información en una dirección, suscita una relación asimétrica basada en la autoridad y limita, a pesar de los esfuerzos, el trabajo en grupo, la transmisión de información bidireccional, el aprendizaje individualizado, la adaptación curricular, etc.

El tiempo asignado, la hora de clase, y la ordenación temporal se realiza para secuenciar el paso de información asociada a un temario, pero no tiene capacidad de adaptación a los diferentes ritmos y estilos de aprendizaje de los alumnos. La relación entre tiempo educativo y unidad temporal de trabajo educativo, dificulta establecer sistemas desatendidos o distribuidos de seguimiento del aprendizaje, puesto que el profesor trabaja por horas de clase. Y por añadidura el alumno debe adaptarse a esas horas, tiene un horario. Existe un único horario de tiempos, aulas y disciplinas para todos los alumnos, todos a la vez, por el mismo camino y de la misma manera parece ser la conclusión de la organización de la actividad educativa. De manera que propuestas de aprendizaje individual, adaptación curricular, autoregulación, etc. quedan superados una y otra vez por las circunstancias del medio en el que tienen que aplicarse.

Las demandas de las nuevas orientaciones educativas, las expectativas de los sectores más activos del profesorado, las posibilidades de nuevas reformas en el sistema educativo chocan en su aplicación, entre otras cosas, con la rigidez de la estructura básica del espacio-tiempo educativo instaurado en los centros.


En el medio descrito se hace muy difícil la participación del alumno en la docencia, y por supuesto la del profesor en el estudio. El espacio de docencia y el de estudio están claramente separados, el tiempo especificado para ello también, y los agentes que intervienen son distintos. En la actividad docente el protagonista y centro de atención es el profesor con un colectivo de alumnos pasivos respecto de él; en la actividad de estudio el único protagonista es el propio alumno despojado del profesor y de su grupo de compañeros, enfrentado a la tarea de asimilar unos conocimientos con la ayuda de los libros, los apuntes de clase, y el recuerdo de lo escuchado en las explicaciones.


La interacción se localiza en el aula y se resume en el momento de explicación del profesor, en el refuerzo o la penalización en una respuesta, en la exigencia personal, en la identificación de una referencia.

La clave está en la interacción humana. El ancho de banda de comunicación entre dos seres humanos uno delante de otro es muy grande, aunque en la mayoría del tiempo esté limitado por unas u otras causas, una chispa, una mirada, un gesto, una voz tienen una capacidad de comunicación muy intensa y de catalización del proceso de aprendizaje de los contenidos.

En estas capacidades difusas, no cuantificables, subjetivas, se fundamenta la tarea de enseñar, y todas ellas pueden englobarse en la idea de la interacción entre profesor y alumno.

La interacción, de un tiempo a esta parte, se ha entendido que pertenecía al territorio de la relación entre las máquinas y las personas, o más concretamente entre los ordenadores y las personas. Debido a la incorporación de la capacidad de adaptar el desarrollo de un programa de ordenador a las respuestas, selecciones o eventos suscitados por la acción de una persona que lo maneja.

Los ordenadores han desplazado con su presencia a la otra persona que necesitamos enfrente para establecer una interacción, en sustitución aparece una pantalla más o menos pensada como interfaz con el programa de ordenador que nos sugiere algunas elecciones posibles. El ordenador se ha configurado como frontera de separación y comunicación, la pantalla ha sido el punto de llegada de la interacción, se nos ha presentado como espejo, reflejando el producto de nuestras opciones. Pero ahora empezamos a descubrir que no es únicamente así. El ordenador es también ventana transparente de acceso a información, a bibliotecas, a otros ordenadores, a otras personas, el espejo que nos reflejaba hacia afuera, ahora nos atrae hacia adentro, nos lleva al otro lado del espejo.


El espacio docente está ocupado en un 80% o más en la transmisión de los contenidos constitutivos de las disciplinas, en dar el temario. Algo nos hace pensar que los temarios son tan exhaustivos por la necesidad de llenar horas, porque si no se dan más temas no se considera la necesidad de esas horas, y la organización educativa, recordemos, solo sabe de horas y aulas. Si quitamos la transmisión de información, de contenidos, la docencia se queda sin soporte. En las condiciones actuales la explicación del profesor, por muy comunicativo que sea, esencialmente lo que hace es transmitir información. Los otros espacios en los que tiene lugar la labor docente, fundamentalmente la tutoría, quedan relegados a unas horas, un día a la semana. La interacción entre profesor y alumno no tiene su espacio y su tiempo.


La evolución lógica de Aulas de Informática ha sido la de convertirse en la Red de Estudiantes. Esta Red sirve como soporte de la integración de las diferentes actividades realizadas por los estudiantes de cualquier disciplina: la recopilación de información, la relación con sus profesores, la relación entre los estudiantes, el acceso a información de la Universidad, el acceso a otras Univesidades, el acceso a otros profesores, el acceso a información social, la presencia personal en el entorno telemático.

La Red de Estudiantes no es una red de acceso a contenidos prefijados, o de acceso limitado a programas de ordenador, sino que es un medio abierto de intercomunicación en el entorno univesitario, por ello puede decirse que es la proyección virtual del concepto de Campus. La interdisciplinariedad, la actividad interfacultativa, la participación en debates globales, la incorporación a proyectos de mobilidad e intercambio se ven favorecidos por este medio, y se configuran como soporte de un nuevo espíritu universitario.

Los contenidos de la Red de Estudiantes son aquellos introducidos por profesores y estudiantes en su actividad diaria: apuntes, esquemas, enlaces a otras redes, mensajes, preguntas y respuestas, foros de debate, intercambio de información, tablón de anuncios, etc. Con ello no puede hacerse un libro estático, porque el contenido de la red es un proceso dinámico; hay que estar allí para participar de él. Y esta es la idea a transmitir, no pueden cogerse apuntes y luego fotocopiarlos, sino que hay que participar para sacar partido a este nuevo medio.


Tiene una estructura física de red local, es decir, diferentes puestos de trabajo independientes unidos todos ellos por una interconexión. Cuenta con un concentrador principal de fibra óptica, desde el que parten las fibras ópticas que enlazan las diferentes Aulas de Informática de cada Facultad con el concentrador. Este concentrador conecta con el router del Servicio de Informática para dar acceso a la red Internet.

Actualmente se encuentran interconectadas las Aulas de: Ciencias, Económicas, Geografía, Psicología, Biológicas, Derecho y Medicina. Y en el próximo curso lo estarán las de Filosofía, Formación del Profesorado y ampliación de Ciencias. En total 8 Facultades, con 21 Aulas y 240 puestos conectados a la Red.


La Red de Estudiantes para el acceso a la información y la distribución de servicios se basa en el World Wide Web, y es en sus páginas, accesibles desde Internet, donde se concretan informaciones, propuestas y debates.

Cada estudiante tiene su cuenta de acceso, y puede tener su propia cuenta de correo electrónico y su propia página personal. Cada profesor que quiere introducirse en la Red de Estudiantes tiene su propia cuenta de correo electrónico y su propio espacio docente en el Web. La Red de Estudiantes proporciona a profesores y estudiantes: WWW, E_mail, FTP, News.

La Red de Estudiantes se configura como el entorno de acceso para los estudiantes al conjunto de informaciones interesantes para ellos. Académicas: planes de estudio, horarios, exámenes, cursos, becas, etc. Complementarias: transporte, actividades culturales, bolsa de trabajo, alojamiento, etc.


Este proceso de integración conlleva la consecución de transformaciones importantes en la infraestructura, la organización y los conceptos de la comunidad educativa. En mi experiencia es necesario cubrir tres fases principales en esta tarea:



Sobre esta base de infraestructura podemos hablar de integración de espacios.






Conclusión


La integración de los espacios de docencia y estudio producen un replanteamiento de las bases de la organización educativa consolidada, el aula o los aularios y la separación del acto de dar clase de las otras actividades. En el binomio de enseñanza - aprendizaje se puede apreciar la merma progresiva de la capacidad de enseñar, frente a la importancia cada vez mayor de las posibilidades de aprender. El aprendizaje individual y cooperativo se va liberando de la dependencia y las limitaciones de la enseñanza. Y el profesor adquiere una importancia vital desde el nuevo punto de vista, pasando de ser referencia administrativa, transmisor de información y autoridad evaluadora; a configurarse como gestor del aprendizaje de sus alumnos, alumnos que en algunos casos aprenderán cosas que el no sabe, o que no va a tener tiempo de aprender. El profesor es un componente principal en la planificación del aprendizaje de sus alumnos, y el acompañamiento en este proceso, pasando el centro de interés de la planificación y la gestión de la enseñanza, con él como protagonista unificador y los alumnos dependientes; a la planificación y gestión del aprendizaje de otras personas, diversas y autónomas.

El profesor, y con él el sistema educativo ha de transformarse en agentes de aprendizaje, en expertos del cómo se aprende, más allá del cómo se enseña.



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